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Cementerio inglés

La memoria olvidada de los 'ingleses'

Judíos que escapaban de Hitler, pilotos de guerra, trabajadores del primer ferrocarril y así hasta 21 nacionalidades

La memoria olvidada de los 'ingleses'

La memoria olvidada de los 'ingleses'

En València hay un lugar muy ligado a los orígenes del puerto y a las primeras líneas de ferrocarril. Un sitio donde se empezó a gestar el concepto de Europa ya a mitad del siglo XIX cuando la Unión Europea que conocemos hoy, y que ayer los ciudadanos fueron a votar en las urnas, ni siquiera era algo mínimamente imaginable. Estamos hablando del cementerio inglés, un anexo del Cementerio General que alberga tumbas, todas ellas en el suelo, de hasta 21 nacionalidades y varias religiones.

Como explica el coordinador del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica (GRMH), Matías Alonso: «Aquí se esconden todo tipo de misterios y de historias olvidadas de muy diversa índole». Entre ellas varias tumbas con la sola inscripción de «evadido» y también varios lugares que, a su parecer, podrían esconder fosas comunes de la Guerra Civil y la dictadura franquista.

Pero la memoria que se esconde en estas tumbas olvidadas va mucho más allá. Para encontrar sus orígenes hay que remontarse a la Ley del 29 de abril de 1855, la cual ordenaba que se construyeran cementerios especiales para los no católicos fallecidos en España. No obstante, el ayuntamiento de València no concedió la autorización del mismo hasta 1880 para enterrar en él, precisamente a los británicos que llegaron para construir las primeras líneas férreas y también el puerto de València, curiosamente, dos infraestructuras que ahora están en pleno proceso de cambio y transformación. No obstante, el tiempo no ha pasado en vano para este cementerio que acumula décadas de abandono. Matías Alonso recuerda que en tiempos de la dictadura franquista era algo así como un sitio maldito «la gente decía que ahí estaba el demonio y había muchas historias tétricas sobre él». Tal vez eso sea parte del motivo del abandono de este lugar que, actualmente, solo se abre al público durante los días que rodean a la celebración de Todos los Santos.

Un ejemplo de la degradación de lugar se pudo comprobar el pasado viernes cuando tuvo lugar en él un encuentro europeísta e interreligioso en el que se descubrió una placa , obra de Antonio Camaró, con la que se pretende poner de manifiesto de forma simbólica «la unión, el diálogo y la tolerancia entre religiones, filosofías e ideologías», como explicaba el propio Camaró.

No obstante, unos días antes, Matías Alonso fue en persona a instalar la placa, pero lo tuvo que hacer con un taladro de batería, porque en este lugar «no hay ni siquiera luz eléctrica y el agua funciona de forma deficiente», denuncia, para agregar que el techo de la capilla se está cayendo y que las tumbas han sido profanadas en numerosas ocasiones. La Fundación de los Cementerios Británicos en España, que gestiona este recinto, reclama que se lleve a cabo una rehabilitación integral y también que se pueda abrir al público de forma más amplia a la actual.

Una reforma que para Alonso debería ir ligada a recuperar la memoria «de todo lo que hay aquí». Él recuerda que existen al menos tres tumbas de pilotos norteamericanos que, seguramente, habrían venido a España a luchar en las Brigadas Internacionales. También hay un piloto polaco, así como una familia judía, los Bacharach, que escaparon de Alemania huyendo de Hitler y que «misteriosamente» se suicidaron luego todos en València. Otro de los misterios es quién es el propietario del recinto. Hay quien dice incluso que pertenece a la Corona Británica, pero los registros de propiedad se perdieron hace tiempo, llevando más oscuridad aún a la historia de este lugar tan particular.

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