La "acera de la muerte" de la calle San Vicente de València tiene los días contados tras el inicio de las obras de remodelación, aprobadas por el Ayuntamiento de València el pasado mes de noviembre, y que prevén la ampliación hasta los seis metros de la acera situada en el cruce entre las calles San Vicent Mártir y Pianista Empar Iturbi, en el barrio de la Raïosa. Los trabajos tienen un presupuesto de 91.744 euros y está previsto que duren un mes.

Los trabajos consisten en la urbanización de este tramo de acera, que va desde el número 231 de la calle Sant Vicent, considerada la más larga de la ciudad, hasta el entronque con la calle Empar Iturbi, en el entorno del Parc Central. De esta forma, la acera de la primera vía pasa de un ancho de 1,2 metros a un ancho de 6,10 metros, y el de la de la segunda a 8,10 metros.

En la intervención está prevista la demolición de parte del muro de la parcela privada para desbrozar el solar y se quitarán los carteles publicitarios.

La actual acera bordea tres solares de propiedad privada cerrados con un muro. «Estos solares son inedificables por sí solos, y la falta de acuerdo de los tres propietarios ha hecho que la situación se prolongue en el tiempo», explicaron ayer fuentes municipales.

Ante esta situación, el ayuntamiento puso en marcha un Plan de Actuación Aislada para acabar con el problema, destacó el concejal en funciones de Urbanismo, Vicent Sarrià. Cuando se edifique el nuevo solar resultante se realizará la urbanización definitiva de la zona, por lo que se ha decidido ejecutar una urbanización parcial que solucionará el principal problema que presenta esta zona, esto es, el estrechamiento de la calle.

Esta mejora urbanística era una reivindicación casi histórica de los vecinos ya que esta acera, denominada en València la "acera de la muerte", recayente a una vía de tráfico de alta densidad, era un peligro y una incomodidad porque con poco más de un metro de anchura apenas permitía el paso de una persona. «Esta es una actuación muy importante para todo el barrio, ya que forma parte de una ruta por la que pasan cada mañana multitud de escolares. Es una muestra más de nuestro compromiso por eliminar tapones urbanísticos históricos. Otros, como Hort d'en Cendra ya están en obras, y el agujero de la vergüenza de Orriols pronto lo estará» , explicó el edil Sarriá.