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La alternativa que usan las empresas de patinetes no evita el mal uso del espacio público en València

A pesar de funcionar con «puntos de movilidad», numerosos usuarios estacionan irregularmente los vehículos

A la izquierda varios patinetes de alquiler el jardí del Túria, junto al Palau de les Arts. A la derecha, otro en una acera de Ciutat Vella.

A la izquierda varios patinetes de alquiler el jardí del Túria, junto al Palau de les Arts. A la derecha, otro en una acera de Ciutat Vella. levante-emv

Ante la falta de iniciativa municipal, varias compañías de patinetes compartidos de alquiler han optado por asociarse con comercios de la ciudad para que funcionen como «puntos de movilidad». En estos establecimientos los usuarios pueden recoger los vehículos de movilidad personal (VMP) y disfrutarlos por toda la ciudad. A las personas que utilizan estos servicios se les indica que deben devolver los VMP en lugares indicados y aparcar siempre correctamente.

Sin embargo, los consejos de las compañías para estacionar bien no están evitando el mal uso del espacio público por parte de algunos usuarios, que abandonan sus patinetes en cualquier lugar. Así el Jardí del Túria apareció con varios vehículos aparcados en zonas verdes, al igual que se han visto otros VMP mal estacionados en distintos puntos de la ciudad. Son fundamentalmente de la empresa Movo, filial de la potente Cabify, que ha iniciado una fuerte expansión en la ciudad intentando sortear la normativa.

Las compañías que usan «puntos de movilidad» cuentan con un pequeño equipo de recogida de patinetes mal estacionados, que también los retira para recargarlos cuando se les agota la batería. Sin embargo, cada vez son más numerosos estos VMP de alquiler y también resulta más difícil tener controlada toda la flota.

La nueva ordenanza de movilidad es clara, y dice que cualquier empresa que quiera prestar servicios de «free floating» en la ciudad debe contar con una autorización municipal. De no disponer de ella se enfrentan a una multa de 750 euros por patinete. Estas compañías no lo tienen, pero tampoco pueden conseguirlo porque el consistorio está tardando meses en resolver esta cuestión. Sigue faltando un informe de la concejalía de Mobilitat Sostenible sobre el número de vehículos de este tipo puede absorber la ciudad, según los diferentes modos: patinetes, bicis eléctricas, motos y coches. Cuando elaborado, entonces Espai Públic podrá conceder las licencias que estime oportunas y más tarde Hacienda cobrar la pertinente tasa por ocupación de la vía pública. Pero de momento, el proceso administrativo está estancado.

Las empresas de motos eléctrica de alquiler que funcionan en València desde hace tiempo lo hacen porque, en principio no incumplen ninguna ordenanza, pues los usuarios saben cómo estacionar los vehículos y las normas de circulación. No obstante se constata un abuso habitual del espacio público, sobre todo en el estacionamiento.

Con los patinetes pasa algo parecido. La nueva ordenanza de movilidad regula cómo deben circular estos vehículos y cómo deben estacionar, y esta normativa ha permitido lanzarse a operar a, al menos, dos compañías: Movo y Wind. Eso sí, lo hacen usando «puntos de movilidad» y evitando de momento repartir sus VMP por las calles.

Otra compañía, Lime, irrumpió en València soltando centenares de patinetes en la calle, pero su aventura duró unos pocos días después de que fueran requisados por la policía. Tras aquel episodio, meses más tarde firmó una programa piloto con La Marina y sus VMP solo se pueden usar en el recinto portuario, aunque tampoco ha evitado que muchos usuarios se lleven los patinetes más allá de la zona permitida de uso.

Lo que parece evidente es que tanto el «free floating» básico como la opción de buscar «puntos de movilidad» no soluciona los problemas de invasión del espacio público derivados del uso de los patinetes.

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