La playa de Pinedo volvió a quedar abierta al baño ayer por la tarde después de un día completo con la bandera roja izada. Las analíticas confirmaron el buen estado del agua y la ausencia de la temida bactera E.coli, cuya presencia en esta parte del olitoral se atribuyó a la contaminación del azarbe de la depuradora de Pinedo.

Precisamente esta circunstancia desató ayer un importante debate político: del equipo de gobierno contra la Empresa Pública de Saneamiento de Aguas Residuales (Epsar) y la oposición y de PP y Ciudadanos contra el equipo de gobierno municipal.

La concejala del Ciclo Integral del Agua, la socialista Elisa Valía, pidió a la Epsar más inversiones en la depuración de las aguas y acusó al PP y a Ciudadanos de crear una «alarma totalmente desproporcionada» respecto a las playas de la ciudad. «Lo único que pretenden estos dos grupos es dañar al gobierno local sin darse cuenta de que lo que están dañando es la imagen de València», dijo Valía, quien añadió que PP y Ciudadanos se dedican a «ver quién dice la barbaridad más grande y quedar como líder de la oposición».

Por su parte, la portavoz del PP, María José Catalá, lamentó la falta de respuesta de Joan Ribó al cierre de las playas y la «alarma» que se viene generando desde el me de julio.

Y el portavoz de Ciudadanos, Fernando Giner, criticó que Ribó apenas haya «ejecutado el 0,6% de las obras de alcantarillado y colectores desde principio de legislatura», lo que parece «una broma pesada». Se han invertido 20.000 euros de los 3.669.000 euros de la partida destinada a renovación de alcantarillado, aseguró.