08 de septiembre de 2019
08.09.2019

Plan Cabanyal aboga por vender viviendas públicas

El gerente de la sociedad plantea subastar más de 150 inmuebles para combatir la degradación urbanística y el encarecimiento de los alquileres

07.09.2019 | 20:44
Uno de los edificios con viviendas que se podrían subastar.

El gerente de la sociedad pública Plan Cabanyal -integrada a partes iguales por Ayuntamiento y Generalitat-, Vicent Gallart, aboga por sacar a subasta las más de 150 viviendas públicas que existen en el barrio como herramienta para combatir la degradación urbanística y el encarecimiento de los alquileres. De hecho, más de medio centenar de ellas se encuentran, actualmente, ocupadas.

En una entrevista con la Agencia EFE, Gallart admite que ahora, y a diferencia de hace cuatro años, «la propiedad pública es responsable de la imagen de degradación del barrio», puesto que cerca de 130 viviendas, 172 solares y 79 edificios completos siguen en manos de la Administración y solo 20 han sido enajenados en la última legislatura. Por otra parte, Gallart asevera que tienen «una lista de espera de más de 500 personas interesadas», en el caso de que se abra este proceso.

Preguntado sobre este respecto por Levante-EMV, Gallart explicaba que su propuesta, que trasladará a la Asamblea, es la de poner a subasta «viviendas dispersas que forman parte de comunidades privadas». Y añadía que son viviendas que «están incluidas en edificios de comunidades privadas y que en muchos casos son causa de problemas para esas comunidades y que por otro lado resulta inviable en muchos casos rehabilitarla porque afectaría a los elementos comunes del edificio». Por tanto, para él lo más adecuado es sacarlas a subasta.

Tras cuatro años en el cargo, considera que la evolución del barrio es positiva «con respecto a otros procesos de regeneración urbana tanto de España como del extranjero», aunque admite que «quizá el vecino no tiene esa perspectiva». «Quien genera ahora una imagen degradada es la propiedad pública, cuya acción es lentísima, porque la iniciativa privada funciona como un tiro, hasta el punto de generar alarma con la posible gentrificación», apunta.

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