«Turismo y empleo: un futuro mejor para todos». Este era el lema del Día Mundial del Turismo que se celebró el pasado vienes, día 27 de septiembre.

En plena crisis por la quiebra del touroperador Thomas Cook, por la incertidumbre que se cierne en el sector ante la fecha límite del Brexit del 31 de octubre y tras las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) que reflejaban una bajada del turismo internacional en España del 1,3% en julio, la ciudad de València se reivindica con datos al alza en la práctica totalidad de los indicadores.

Según cifras facilitadas por la Fundación Turismo València, al cierre de agosto las pernoctaciones acumuladas en la capital del Túria se incrementaron en un 5,9 % respecto a 2018, siendo especialmente relevantes las cifras de pernoctaciones extranjeras que subieron un 9,1 %. Mientras que la ocupación hotelera creció un 4,25 % y superó el 87 % de la capacidad total de la ciudad.

El concejal del área, Emiliano García, valoraba que la ciudad cuenta con «un modelo de turismo sostenible que ha conseguido desestacionalizarse y ser independiente de grandes operadores y de destinos concretos».

Un turismo que, como destacaba García, genera en València más de 31.000 puestos de trabajo directos e indirectos. A lo que añadía que «los empresarios tienen muy claro que es fundamental que el trabajador esté formado y fidelizado y para eso debe tener seguridad laboral».

Ante el panorama nacional e internacional, cuestiones como incidir en la desestacionalización, la profesionalización y la diversificación de los visitantes resultan fundamentales. Aspectos que, precisamente, destacaba el director de la Fundación Turismo València, Toni Bernabé: «No solo buscamos generar más empleo, sino que este sea de más calidad. Ya no somos un destino estacional y estamos creciendo en rentabilidad». Sobre este respecto, cabe destacar el crecimiento en el RevPar, uno de los principales indicadores de rentabilidad turística, que otorga un crecimiento en la ciudad del 9,4 % en agosto. Algo que se refleja también en el precio medio por habitación que en ese mes subió un 6,4 % hasta situarse en los 91,5 ?.

Turismo y ciudadanía

Otra cuestión fundamental en cualquier ciudad turística es cómo compaginarla con la convivencia con su ciudadanía. Sobre ello García aseveraba que trabajan desde los barrios «para que estos no pierdan su identidad». Y añadía que «para que un destino sea atractivo para los turistas, primero tiene que ser aceptado por nuestros ciudadanos».

Esta es una problemática muy vigente en la ciudad, sobre todo en lo relativo al incremento de pisos turísticos no regulados. García ponía en valor la regulación promovida por Sandra Gómez en la anterior legislatura, recordaba que «solo pueden son legales los pisos turísticos que estén en una planta baja, en un primer piso o en edificios no residenciales». Y lanzaba una advertencia: «La policía no para de hacer inspecciones de oficio o ante denuncias y vamos a ser muy severos con las infracciones a la ley».

Pasada la temporada estival, la fecha de Brexit pesa en el horizonte, pero desde la Fundación Turismo València mandan un mensaje de tranquilidad: «Lo que ocurra con un mercado tan importante como el Reino Unido nos preocupa, pero en la ciudad el peso de turista británico está por detrás de otros como el italiano, el alemán o el holandés», asevera Bernabé. Tras lo que explica que «nuestro turista suele ser de corta estancia por lo que es menos sensible a los problemas que pueda ocasionar el Brexit». Aunque reconoce que las conexiones internacionales «sí pueden verse más afectadas según los acuerdos a los que lleguen las compañías aéreas».