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Mercados

Los mercadillos de València denuncian su declive y que la gente va a pasear

Más de 300 puestos se reivindican en la segunda edición del Mercat Extraordinari en la plaza del Ayuntamiento - Los vendedores afirman que tienen «buen género y mejores precios que las tiendas»

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GERARD S. FERRANDO | VALÈNCIA

Los mercadillos ambulantes son una seña de identidad de los barrios valencianos. Muchos de sus vendedores van de uno a otro cada día de la semana ofreciendo sus productos y tratando de competir, como buenamente pueden, con las grandes superficies y, cada vez más, también con Internet. Ayer, más de 300 puestos de venta se juntaron en la plaza del Ayuntamiento y algunas calles adyacentes en la segunda edición del «Mercat Extraordinari» organizado por la concejalía de Mercados.

Una jornada de exhibición en uno de los puntos emblemáticos de la ciudad que servía también para reivindicar la situación de los mercadillos tradicionales en pleno siglo XXI donde la venta online, los horarios laborales de las familias y la gran cantidad de centros comerciales que existen en la ciudad y su área metropolitana merman el poder de competencia de estos vendedores que, pese a todo, siguen madrugando cada día para tratar de sacar adelante sus negocios.

Si el éxito de un evento de estas características se mide por su afluencia el resultado saltaba a la vista. Había muchas zonas en las que, sencillamente, no se podía caminar por la gran cantidad de personas que transitaban por ellas. Pero, como lamentaban muchos vendedores como José Moreno: «la gente pasea más que compra». A lo que añadía que «los mercadillos van para abajo desde hace años». Una situación a la que hacía responsable a las grandes superficies «que lo acaparan casi todo. No podemos competir con ellos ni en horarios ni en precios».

De la misma opinión era la vendedora Susana Fernández. Ella se estrenaba este año en este «Mercat Extraordinari» y aunque reconocía que había «mucho ambiente», lamentaba que la venta no evolucionaba en la misma línea. Mientras que, unos puestos más allá, Reme Sancho, decía que esta iniciativa «esta bien para darnos más a conocer porque los mercados están en declive».

Ella, como otros vendedores, y también algunos clientes, reivindicaba los buenos productos que se pueden encontrar en estos puestos ambulantes: «Al revés de lo que mucha gente cree, aquí tenemos buen género y a mejor precio que en cualquier tienda». Unas palabras que eran certificadas por clientas como Carmen, quien se reconocía asidua del mercadillo de Jesús y aseveraba que «encuentro la misma calidad que en las tiendas».

Los mercadillos de València denuncian su declive y que la gente va a pasear

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En el centro de la plaza encontramos el puesto de Tere. Ella también se estrenaba este año y reconocía que un evento así «sirve para fomentar un poco a autónomos como nosotros». Pero pedía a los organismos públicos «que nos tengan más en cuenta».

Atraer a los jóvenes

Un reto de este tipo de mercados es atraer a las nuevas generaciones. Así, jóvenes como Ana Martínez confiesan que escuchan entre sus amistades comentarios despectivos hacia comprar en ellos, aunque ella asevera que «puedes encontrar cosas que te gusten y que sean más baratas que en una tienda y no tienen por qué ser de peor calidad». Ella confiesa que «nos dejamos llevar todavía mucho por las marcas» y pide «hacer más marketing de mercados para fomentarlos».

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