16 de enero de 2020
16.01.2020
Levante-emv
Algirós

Las obras de vallado de la Universitat de València cortan un tramo de carril bici

Los usuarios, que antes se desvían por un jardín, ven interrumpida la conexión entre las calles Serpis y Albalat dels Tarongers

16.01.2020 | 04:15
Las obras de vallado de la Universitat de València cortan un tramo de carril bici
Las obras de vallado de la Universitat de València cortan un tramo de carril bici

Las obras de vallado del campus de Tarongers de la Universitat de València han dejado una imagen un tanto surrealista, ya que han provocado la interrupción de un tramo del carril bici que discurre por la calle Serpis y que enlazaba con el de la calle Albalat dels Tarongers.

Se trata de un tramo de algo más de 25 metros que ha sido anulado por el vallado perimetral que está construyendo la Universitat de València en el campus. En lugar de señalizar el desvío, los operarios han colocado los bloques de cemento sin advertir a los usuarios de que el vial ciclista se ha anulado en parte.

Así pues, los ciclistas que llegan a este punto se ven obligados, bien a circular ilegalmente por un tramo de acera, o a bajarse de la bici y recorrer esta distancia andando hasta la conexión del carril bici.

Lo cierto es que este tramo de carril bici venía precedido de cierta fama, ya que en la época del PP no solo se pintó el vial sobre la acera –práctica muy extendida en la época de Rita Barberá que generó un gran número de conflictos con los peatones–, sino que además hacía un quiebro extraño para evitar unos árboles y que obligaba a los usuarios a circular por una pequeña zona de jardín con tierra.

A su vez, este tramo del carril bici de la calle Serpis que conectaba con el que existe en la calle Albalat dels Tarongers ostenta otro hito de tintes surrealistas, ya que en dirección al cementerio del Cabanyal de repente se interrumpía sin indicar ningún tipo de desvío o ruta alternativa para el usuario.

Las obras del vallado del perímetro de la Universitat de València tienen previsto terminar en el mes de marzo y tienen un coste aproximado de 2,7 millones de euros. Los trabajos permitirán el cierre de buena parte de los jardines y canchas deportivas que muchos jóvenes utilizaban para hacer botellón. Sin embargo, voces de la sociedad civil han criticado esta medida, al considerar que mientras en Europa los campus universitarios son abiertos, en València se camina en la dirección contraria. El cierre también dificulta el desplazamiento de los vecinos porque afecta a calles interiores del campus que hasta ahora eran de libre tránsito para cualquier persona.

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