El Ayuntamiento de València ha retirado 75.000 kilos de naranjas del arbolado de la ciudad desde el pasado 7 de enero, dentro de la campaña de recogida que finalizará a mediados de marzo, según informaron ayer fuentes municipales, que anunciaron de esta manera el inicio de la cosecha urbana de más de diez mil naranjos bordes repartidos por la capital.

El vicealcalde y concejal de Ecología Urbana, Sergi Campillo, explicó la necesidad de este dispositivo para evitar molestias al vecindario cuando cae el fruto de manera natural en la vía pública, una cuestión que había sido objeto de polémica y quejas en los últimos años.

Desde el 7 de enero, cuando se puso en marcha este dispositivo en la zona norte, se han recogido un total de 74.515 kilos de 2.412 árboles. En la zona sur comenzó el 13 de enero. Los trabajos se alargarán hasta mediados del mes de marzo, según la concejalía.

Campillo destacó la cantidad de naranjos plantados en las calles de la ciudad, «porque se trata de un árbol muy querido, con un marcado sentimiento de identidad para los valencianos y valencianas».

El fruto tiene un carácter fundamentalmente ornamental. De hecho, según recordó Sergi Campillo, no es apto para el consumo humano y las naranjas que se retiran se trasladan hasta la planta de tratamiento de residuos de la Emtre de Hornillos para su compostaje.

La Delegación de Jardinería Sostenible del Ayuntamiento de València destina un total de 25 operarios para estas tareas de retirada de las naranjas, que han incorporado desde 2018 técnicas mecanizadas que mediante un sistema de vibración incrementan el rendimiento, reducen las jornadas de trabajo y no causan daños a los árboles.

Esta técnica estuvo coordinada con la Universitat Politècnica de València. De hecho, en la campaña 2018-2019 se recolectó el 95 por ciento de los frutos. Durante el año pasado se recogieron 356.000 kilos de naranjas de un total de 10.000 árboles.

Aquellas que quedan se retiran de manera manual o se podan los árboles.