Alfonso Grau aceptó relojes de lujo de un contratista del Ayuntamiento de València y los blanqueó para adquirir otros más caros abonando la diferencia en metálico. Así lo ha dictaminado la sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJ) tras desestimar los recursos que presentó el exvicealcalde de València, mano derecha de Rita Barberá en el Ayuntamiento y el PP, contra la sentencia que le condenó a cuatro años y dos días de prisión por estos hechos.

De igual modo, el alto tribunal valenciano ha rechazado el recurso que presentó el empresario Urbano Catalán, responsable de las empresas Transvia y Viajes Privilege, y ha confirmado la condena de nueve meses y un día de cárcel por sobornar a Grau. La sentencia no es firme y los condenados pueden presentar recurso de casación ante el Tribunal Supremo (TS).

Los hechos por los que han sido condenados se remontan a las navidades de 2010 y 2011. El empresario adquirió un reloj Breuguet Classique en la conocida joyería Rabat de València el 29 de diciembre de 2010.

Al día siguiente, el exvicealcalde de València visitó la misma joyería para adquirir un reloj de oro de caballero por importe de 25.680 euros, marca Lange. Una nueva adquisición que abonó mediante «la devolución de un reloj de oro de caballero Breguet Classique» y una cantidad de dinero en metálico «cuyo origen no se justificó ante la Agencia Tributaria». La investigación realizada por los agentes del grupo de delitos económicos de la Guardia Civil pudo confirmar que el reloj que entregó Grau como pago era el mismo que había sido adquirido por el empresario un día antes.

Grau repitió la misma mecánica un año después. El 28 de diciembre el empresario procesado adquirió un Piaget Polo 45 MM Tit AC Cromo. Doce días después Alfonso Grau visitó la joyería para entregar el Piaget y adquirir un Vachever Patrimony Contempor valorado en 16.825 euros. La Fiscalía Anticorrupción sospechó que los 17.410 euros abonados en metálico por Alfonso Grau (12.160 euros en el primer reloj y 5.250 euros en el segundo) escondía una presunta operación de blanqueo de capitales ya que «el origen del dinero es desconocido» y no se comunicó a la Agencia Tributaria.

Ahora, el TSJ ha concluido que «pese al innegable esfuerzo dialéctico del recurrente, existe prueba de cargo, plural, suficiente y la valoración de la misma, no resulta contraria a las reglas de la lógica ni de la racionalidad (no concurriendo fisuras de fuste, ni las inferencias son excesivamente abiertas o débiles)».

«Se describe que esa entrega y recepción ilegal por el recurrente de sendos relojes en dos anualidades, constitutiva de cohecho, y la posterior conducta del mismo, guiada para ocultar el origen ilícito de los regalos, de cambiarlos sustituyéndolos, mediante, a su vez, la compra de otros relojes de mayor valor que vienen a sustituirlos, y cuyo pago se hace mediante dicha devolución y abono de la diferencia en dinero metálico», recoge la sentencia difundida ayer por el TSJ.

Se aprecia pues, «que viene a describirse la modalidad de la conducta de conversión de los bienes a que se refiere el tipo penal, al devolver los iniciales relojes de procedencia ilícita (de un cohecho) al circuito o comercio económico legal», concluye el TSJ.