13 de marzo de 2020
13.03.2020
Levante-emv

Los indumentaristas consideran inviable "aligerar" los trajes para las fallas de verano

Los hombres disponen del traje de "saragüell", menos caluroso, y las mujeres, del de huertana, que usan en actos informales

12.03.2020 | 22:45
Una pareja de falleros desfila con la indumentaria típica.

La suspensión de las Fallas de 2020 como consecuencia del coronavirus y su posible traslado al 15 de julio anunciado por el Ayuntamiento de València ha servido para calmar el desánimo en el mundo fallero que mantiene viva la esperanza de poder celebrar una fiesta en la que se invierten importantes sumas de dinero. Una de las partidas que más gasto lleva para el fallero es la indumentaria. El eventual traslado de las fallas al mes de julio, con temperaturas mucho más elevadas que las del mes de marzo, obligará a las falleras y los falleros aligerar en la medida de lo posible sus trajes para sobrellevar el calor.

Los hombres y niños tienen más opciones porque cuentan con el traje de «saragüell», consistente en un calzón blanco con camisa, chaleco y pañuelo, que además está cada vez más de moda y cuyo uso se permite en actos formales como la Ofrenda. Con dejar en casa la manta morellana con la que se acompaña el traje de saragüell en marzo es suficiente para ellos. El «saragüell» es por tanto una alternativa correcta al traje de «torrentí», el traje de gala para ellos.

Las mujeres: más complicado

Para las mujeres, en cambio, la alternativa es más complicada. Están los trajes de huertana o trajes de bailar que son más ligeros, con un cuerpo sin mangas, una blusa de batista o hilo de lino y faldas más ligeras. Estos son trajes para actos informales, que no se usan en actos formales, como una Ofrenda.

Además, no todas las falleras se hacen uno de estos vestidos. Lo normal en el armario de las falleras son los trajes del siglo XVIII con manga hasta el codo o los del XIX con manga farol, «el vestido de bailar no todo el mundo lo tiene».

«La indumentaria es lo que es»

El indumentarista valenciano Alvaro Moliner recalca que «la indumentaria fallera es lo que es, lo que no sea eso no es indumentaria». El traje de fallera está formado por la ropa interior (pololos, enaguas, medias...), la falda de espolín, el corpiño, las camisas, manteletas y demás complementos y puede llegar a pesar cinco kilos. Es difícil aligerarlo para hacer más llevaderos los actos oficiales que se vayan a celebrar en julio, si finalmente las fallas se pueden celebrar del próximo 15 al 19 de julio.

Sobre las consecuencias económicas de la suspensión de las fallas para el sector de la indumentaria, Moliner asegura que no se verá tan afectado como otros, como el de los floristas, porque «la mayoría de encargos están entregados y pagados».

Otra cosa es el panorama que se presenta para las tradicionales rebajas que el sector hace una vez pasadas fallas. Moliner augura un descenso de la ventas. «El aplazamiento de las fallas ha sido un mazazo, la moral está por los suelos», recalca.

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