El Ayuntamiento de València, a través de la concejalía de Desarrollo Urbano, inició ayer la cuarta fase del derribo de la antigua fábrica de cervezas de la calle Sant Vicent, que en los últimos años se ha ido abordando poco a poco para garantizar la seguridad del entorno. De nuevo, como en anteriores ocasiones, el consistorio actúa de manera subsidiaria ante la inacción de los propietarios.

«Dado el estado actual de los inmuebles que persisten dentro del recinto fabril (edificios 7, 8 y 9), y ante la cada vez más precaria situación de los mismos, se estima procedente acometer una cuarta fase de demoliciones», explicó el consistorio. Los trabajos incluyen la demolición de los edificios señalados con los nº 7, 8 y el núcleo de comunicación del nº 9; la retirada, transporte y gestión de residuos de bajantes, placas y restos de fibrocemento; la elaboración, tramitación y seguimiento del plan de trabajo para materiales con contenido de amianto ante la autoridad laboral y retirada o desvío del poste eléctrico ubicado en el casetón de la escalera de la zona izquierda del edificio nº 8; la limpieza de la parcela y vallado de ésta en su linde sur del edificio nº 8; repercusión de la gestión y tratamiento de residuos; y el servicio de gestión de residuos de escombros sucios en previsión de exceso de enseres y basuras.

El ayuntamiento adjudicó a la empresa «Canalizaciones y Derribos Safor SL» el contrato para derribar estos edificios por un importe final de 219.103,61euros. En una quinta y última fase quedará únicamente por derribar el edificio nº 9, excepto su núcleo de comunicación, que se incluye en estos trabajos.

El recinto donde se acomete el derribo cuenta con una superficie aproximada de 30.000 metros cuadrados y forma parte junto a las antiguas fábricas de Macosa del proyecto urbanístico del Parc Central, la actuación que implicará el soterramiento de las vías ferroviarias y la creación de una gran zona verde en superficie.

Durante los últimos años los vecinos del barrio de la Creu Coberta han venido denunciando la peligrosidad de estos edificios en ruina; en 2014 se llevó a cabo la primera fase de las demoliciones, mientras que la segunda llegó en 2015 tras un importante incendio, que obligó al ayuntamiento a actuar de oficio para derribar las partes más degradadas. En 2017 se produjo una nueva actuación para garantizar la seguridad, que ahora se complementa con la que está en marcha. La quinta fase se espera en unos meses.