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"Recuperar las 70 ha de huerta de La Punta daría continuidad a la infraestructura verde de València"

Un trabajo de fin de máster que plantea recuperar la ZAL para la agricultura logra una matrícula de honor en la UPV - La arquitecta Nerea Febré sugiere recuperar los terrenos para el cultivo y formación

"Recuperar las 70 ha de huerta de La Punta daría continuidad a la infraestructura verde de València"

"Recuperar las 70 ha de huerta de La Punta daría continuidad a la infraestructura verde de València"

Las 70 hectáreas de huerta de la pedanía de La Punta producían cuatro cosechas anuales de todo tipo de productos de la huerta: coles, cebollas, calabazas, patatas, tomates, pimientos... El entorno fue arrasado para construir la zona de actividades logísticas del Puerto de València que, 21 años después de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de València que reclasificó el suelo protegido, sigue sin ponerse en marcha. El proyecto de la ZAL ha sido anulado en dos ocasiones por el Tribunal Supremo, dando la razón a los propietarios de terrenos, por deficiencias en la tramitación. La Generalitat inició en mayo de 2017 la tramitación de un nuevo «Plan especial para el desarrollo de la zona de actividades logísticas (ZAL) del Puerto de València», aún en tramitación que persiste en ejecutar el proyecto.

Aunque un trabajo de máster de la Universidad Politécnica de València defendido a finales de mayo y que ha obtenido matrícula de honor sugiere justo todo lo contrario. La joven arquitecta Nerea Febré plantea en su «Estrategia de reconexión en La Punta: repensando el centro» la «devolución a la población del espacio planificado para una nueva ZAL del Puerto». Una franja de terreno que la arquitecta considera «un punto estratégico para vertebrar las comunidades de la huerta y para la conexión de la cultura urbano-rural y de la infraestructura verde de la ciudad de València». De hecho la arquitectura asegura a Levante-EMV que «recuperar las 70 hectáreas de huerta de La Punta daría continuidad a la «Infraestructura verde» de València». La infraestructura verde es una figura urbanística vigente desde 2011 en la que se identifican las áreas con mayor valor medioambiental, cultural o visual de cada municipio, que no deben ser islas verdes aisladas entre sí, sino que se ha de garantizar una conexión entre todas ellas.

Y en esta filosofía urbanística se inspira la arquitecta Nerea Febré para sugerir que la ZAL se reconvierta en una zona verde que ejerza de «protección frente a la contaminación del puerto en la calidad del aire y los ruidos». Una vuelta atrás en el proyecto de urbanización de esta antigua zona de suelo agrícola calificada de «gran calidad», según el «Estudio Paisajístico de la huerta de València» publicado en 1996 por el Ayuntamiento de València.

La reversión a zona verde y agrícola para los terrenos de la fracasada ZAL en La Punta planificada por la arquitecta Nerea Febré constaría de tres fases. La primera consistiría en recuperar las antiguas acequias, actualmente tapadas en su práctica totalidad, y que son «el eje vertebrador de la recuperación del territorio: articula caminos, permite la gestión de huertos como nodos de actividad y genera capas de vegetación más densa». La propuesta, además, incluye crear «humedales» en zonas estratégicas del área para que actúen como un «filtro verde. El agua en sí misma genera vida, aunque no hagas nada más».

El segundo paso consistiría en recuperar las zonas verdes mediante la plantación de pinos piñoneros y marítimos, además de álamos «que acompañarían a los caminos», olivos «presentes en las viviendas tradicionales de La Punta para marcar la entrada», palmeras, jinjoleros o azufaifos, moreras y frutales. En esta fase la arquitectura sugiere aprovechar «el tercer paisaje» la vegetación «que ha crecido de forma abundante durante los más de quince años de abandono de la ZAL y que debería estar próximo al momento en que empiecen a crecer los árboles».

Por último, se habilitarían «huertos urbanos de agricultura ecológica», que incluirían fines educativos, que también podrían ir unidos a «espacios de vivienda y de trabajo comunitario vinculados a la tradición agrícola». Una propuesta para la que la arquitecta Nerea Febré plantea que se construyan con madera o paja del arroz, proceso que «podría aprovecharse para crear un módulo de formación de bioconstrucción», ya que se trata de una materia prima que ya se comercializa en l'Albufera a través del banco de paja.

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