La Sucursal, que reabrió sus restaurantes en junio, asegura que el coronavirus puede ser una oportunidad para que los valencianos redescubran definitivamente la Marina de València, que con sus grandes espacios abiertos y terrazas ha sido, de hecho, uno de los espacios más concurridos tras el fin del confinamiento. La Marina de València «está más viva que nunca», asegura Javier Andrés, quien invita a «venir a verla para comprobarlo». Junto al Veles e Vents de hecho hay varias concesiones en ciernes. Las obras del centro de coworking de la Estación Marítima, cerrada y sin apenas uso desde hace una década, se han retomado tras levantarse el estado de alarma. También está en marcha la adaptación de una de las bases para albergar una empresa de biotecnología. «Este año ha habido récord de afluencia», recalca Andrés, quien añade que el Veles e Vents «continúa y más fuerte que nunca». «Entendemos la decisión de Heineken», a la que no se exigirán compensaciones por retirarse antes de tiempo. Andrés asegura que la gestión en UTE del Veles e Vents es una exigencia de los pliegos de condiciones pero apunta que podrían asumirla también en solitario.