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Serán destruidos

150.000 clavelones a la basura

La suspensión de la Batalla de Flores deja en el campo los miles de claveles que se iban a lanzar

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Las flores de la Batalla de la Fira de Juliol y carteles históricos

La suspensión de la Fira de Juliol y, consecuentemente, la suspensión de su gran acto de clausura, la Batalla de Flores, ha tenido un importante damnificado: el floricultor que cada año cultiva los miles de clavelones que se lanzan desde los palcos y carrozas. Fue precavido y no sembró las mismas que todos los años, pero aún así Miguel Galán calcula que se han quedado en el campo alrededor de 150.000 claveles que ya no tienen salida y que la semana que viene tendrán que ser destruidos.

Cada año, el último domingo del mes de julio, se celebra la Batalla de Flores. Este año, por el calendario, estaba previsto hacerla el día 2 de agosto. Pero la crisis sanitaria ha obligado a suspender todos los actos de la Fira y lógicamente su epílogo. Eso significa que no se tirarán el millón y medio de clavelones de todos los años, flores cortadas que cultiva año tras año un horticultor de Alboraia, Miguel Galán, quien, sin embargo, ya tenía sembradas una parte importante de las mismas.

Según explicó Galán, lo normal es sembrar los clavelones a primeros o a mediados del mes de marzo, y como para esas fechas no se había suspendido nada, este año volvió a la carga. Aun así, fue prudente y en vista de la incertidumbre decidió poner menos, la décima parte, dice, por lo que ahora ha llegado al mes de julio con unos 150.000 clavelones sin destino.

Así las cosas, la semana que viene está previsto triturar todo el sembrado y hacer borrón y cuenta nueva. «El mercado de las flores también esta muy mal -dice- así que no hay más remedio que quitarlos y triturarlos», explicó el propio Galán, que recuerda que en su día ya tuvo que «tirar a la basura» las alrededor de 80.000 plantas que dejó de sembrar. En total, calcula que habrá perdido entre diez y doce mil euros.

No cuenta, además, con ayudas de ninguna clase, pues él mismo admite que no existe contrato con el ayuntamiento. «Yo siembro los clavelones sin tener el contrato, que se hace después, así que el ayuntamiento no tiene obligación de nada. Se plantan las flores sin tener el contrato y esa es la equivocación», explicaba.

Miguel Galán es el único floricultor que cultiva estos clavelones y cada año los planta específicamente para la batalla de flores. Y «este año no pensaba que iba a pasar esto. Nunca me imaginé que se fuera a suspender», dice.

Además, en los meses posteriores a la siembra llamó varias veces al Ayuntamiento de València para ver qué pasaba y «siempre decían que hasta el mes de junio no se tomaría una decisión». En definitiva, «no puedo exigir nada porque no tengo contrato. Otro año será de otra manera», dice.

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