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El ayuntamiento pide disculpas a los vecinos de Russafa y propone diálogo para la ZAS

La Concejalía de Contaminación Acústica estudia la presentación de un recurso ante el Tribunal Supremo para evitar una medida que "a veces no gusta ni a unos ni a otros" - Los hosteleros se muestran dispuestos a negociar iniciativas como el esponjamiento de locales o los mediadores

Las terrazas son uno de los elementos del ocio diurno y nocturno que más molestias generan al vecindario.

Las terrazas son uno de los elementos del ocio diurno y nocturno que más molestias generan al vecindario. g. caballero

El Ayuntamiento de València ha pedido disculpas a los vecinos de Russafa por las molestias que han sufrido por culpa de los locales de ocio, acreditadas en la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana que ordena el inicio del expediente de declaración del barrio como Zona Acústicamente Saturada (ZAS). Ahora, baraja la opción de presentar un recurso ante el Supremo y entre tanto aboga por negociar con vecinos y hosteleros para tratar de llegar a acuerdos que beneficien a ambas partes.

La explosión de locales de ocio en Russafa hacía temer que este barrio siguiera los pasos de las otras cuatro ZAS de València (Xúquer, Woody, Juan Llorens y el Carmen). El ayuntamiento y varias asociaciones de hosteleros han tratado de evitarlo con medidas preventivas y el consistorio ha rechazado varias propuestas de los vecinos en ese sentido, pero finalmente un tribunal les ha dado la razón y Russafa está a las puertas de convertirse en la quinta ZAS de la ciudad.

Así las cosas, la Concejalía de Contaminación Acústica ha empezado por entonar el «mea culpa». «Partimos de una base que es fundamental y es que durante mucho tiempo, durante muchos años, ha habido vecinos y vecinas del barrio que no han visto garantizado su derecho al descanso y esto es motivo para hacer una reflexión y pedirles disculpas», dicen fuentes oficiales. Y a partir de ahí ofrece su «máxima disposición para buscar las soluciones más adecuadas para el vecindario, para garantizar su derecho al descanso, y a la hostelería, para que puedan trabajar».

De todas formas, la concejalía recuerda que «la sentencia todavía se puede recurrir en casación y ahora lo que haremos es estudiar la nueva situación para tratar de ahorrar al vecindario y a los empresarios del barrio la activación de una ZAS que es una foto fija difícil de mover y que consolida soluciones que a veces no acaban gustando ni a unos ni a otros». En su opinión, «lo mejor siempre es el diálogo y las soluciones consensuadas y nosotros trabajaremos en ese sentido hasta el último momento, siempre teniendo muy presente que el vecindario, en algunos casos, ha sufrido mucho y eso se tiene que acabar».

También la Federación de Hostelería espera que se produzca ese recurso en casación. Y ofrece también su voluntad de diálogo. «La ZAS no es el modelo. En València ya hay cuatro y el problema sigue ahí», aseguró Rafa Ferrando, secretario de la entidad, que aboga por medidas preventivas y dialogadas con todas las partes.

Su propuesta es elaborar un plan de ocio que dé respuesta a las diferentes zonas de la ciudad; una planificación urbanística que permita el esponjamiento de los locales, con una distancia mínima de 65 metros para los que no tengan música y de 130 para los que sí la tengan; y medidas preventivas como la figura de los mediadores o el alcalde de noche.

«Ahora lo importante es buscar soluciones», dice Ferrando, para identificar los problemas y acotar los acuerdos y los ámbitos lo máximo posible», dice.

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