Las responsables de la colonia felina de Jardín de Viveros han puesto en conocimiento del Ayuntamiento de València los problemas de desnutrición y enfermedades de la colonia del vecino Museo de Bellas Artes San Pío V. Algunos de los ejemplares de esta colonia, que viven entre los restos de capiteles, columnatas, pilastras y otras ruinas arqueológicas depositadas en el patio del San Pío, están enfermos y presentan una infección en los ojos, en concreto, varios cachorros.

En el museo de Bellas Artes, de titularidad estatal y gestión autonómica, existe una de las colonias felinas censadas y controladas por el ayuntamiento, como lo es también la de Viveros. Sin embargo, las personas voluntarias que la atendían dejaron de hacerlo hace un tiempo lo que ha redundado en un problema de desnutrición y enfermedades de los animales.

Según explican las cuidadores de la colonia de Viveros, ellas han intentado acceder al patio del museo para atender a los animales, como se venía haciendo desde hace años, pero los actuales responsables del museo les han denegado el permiso alegando que ya no hay gatos allí. Ante esta situación, las responsables de la colonia han pedido la mediación de la Concejalía de Bienestar Animal del Ayuntamiento de València, con Glòria Tello al frente, que ya ha solicitado a la nueva gerencia del museo, dirigido ahora por Carlos Reyero, una reunión para abordar el problema.

El gobierno municipal bipartito (Compromís y PSPV), de marcado carácter animalista, puso en marcha hace unos años el Plan de Esterilización Felina bajo el método CES (captura, esterilización y suelta) para mantener bajo control las colonias de la ciudad, entre las que destacan por su elevado número, la del jardín Botánico, la del Cementerio General o la del Jardín de Monforte. Tras la captura de los animales, se les traslada a un centro veterinario donde se les hace una revisión, se les desparasita y esteriliza para, posteriormente, devolverlos al lugar de origen. De este modo se evita que la población aumente de forma descontrolada y se garantiza la seguridad de la ciudadanía, que se beneficia a su vez de la presencia de los gatos, que contribuyen a mantener bajo control otras plagas urbanas, explican fuentes municipales.

Las colonias son atendidas y sostenidas por voluntarios y voluntarias, aunque el ayuntamiento lleva el registro y control de las mismas, y ayuda con el reparto de pienso. Durante la pandemia y el confinamiento, el ayuntamiento ha autorizado a los cuidadores a seguir alimentando a los gatos, aunque muchos no han podido hacerlo por ser personas de riesgo frente al coronavirus.

Las cuidadoras de la colonia de Viveros reclaman al museo que les permita acceder a los animales para alimentarlos, darles la atención veterinaria y esterilizarlos si procede. Reclaman que se mantenga la colonia del San Pío y no ven viable reubicar a los animales.

Fuentes del Servicio de Bienestar Animal apuntaron que están a la espera de poder dar una solución para los gatos del San Pío. La anterior dirección del museo permitía el acceso de los voluntarios, pero la actual es menos receptiva y «no quiere gatos» en el recinto. Los técnicos municipales han solicitado una reunión a la vuelta de las vacaciones con los responsables del museo. «Estamos mediando para que nos den permiso para entrar y capturar a los gatos para darles atención veterinaria y esterilizarlos en su caso», añadieron. La gerente del museo, Adoración de Rufino, no respondió ayer a las preguntas de este diario en relación a los problemas de la colonia felina del San Pío.