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Entrevista

Sergi Campillo: "El gobierno del PP era adicto al coche: su modelo de ciudad iba contra la salud y las personas"

«Me siento orgulloso de pertenecer al Govern del Rialto, que se recordará por recuperar las grandes plazas de València para la ciudadanía» «No pondremos hoy árboles en la plaza del Ayuntamiento para quitarlos en 5 años»

Sergi Campillo: "El gobierno del PP era adicto al coche: su modelo de  ciudad iba contra la salud y las personas"

Sergi Campillo: "El gobierno del PP era adicto al coche: su modelo de ciudad iba contra la salud y las personas"

El vicealcalde pasa revista a los principales asuntos de la actualidad municipal en esta entrevista, en la que dice sentirse «muy orgulloso» del trabajo realizado por el Govern del Rialto durante la pandemia.

València y el área metropolitana acaparan hoy la mayor parte los nuevos contagios por coronavirus, ¿cómo ve la situación?

Vemos la situación con preocupación. Estamos viendo la evolución, semana a semana y día a día. Nadie esperaba que esta segunda oleada de la pandemia viniera tan pronto. Pero ha venido. Evidentemente ha habido una relajación en cuanto a las medidas de autoprotección que viene determinado por un cansacio de la población. El confinamiento fue muy duro tanto en términos económicos como a nivel psicológico. Y por tanto esas ganas de encontrarte con tus familiares y amigos, más una sociedad tan mediterránea en la que vivimos, donde la gente vive tanto en la calle donde el contacto social es tan intenso... pues todo ello, evidentemente tiene un efecto en un virus que tiene una capacidad muy grande de contagio. Y eso tiene una traslación en las cifras actuales de contagios. Además, València y su área metropolitana, no olvidemos que suman 1,6 millones de población. Por tanto, es evidente que aquí va a haber más incidencia en números absolutos. Porque además, aquí hay un flujo mayor de población por ser la capital comercial y administrativa.

¿Qué momento ha sido el más duro para usted en cuanto a la gestión de la pandemia?

Cuando empezó el confinamiento tuvimos que tomar medidas críticas. Estábamos en una situación nueva y nadie tenía un manual de actuación para abordar una pandemia mundial de este calado. Cada administración ha tenido que tomar medidas siguiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias pero otras decisiones no correspondían a estas autoridades y se han tenido que abordar en función del criterio de los funcionarios de cada administración. Un criterio que no estaba estandarizado. Un momento crítico fue cuando nos planteamos si abríamos otra vez los parques y jardines de la ciudad, en el proceso de desescalada. Cuando los niños pudieron volver a salir a la calle en determinadas franjas horarias. Esa decisión fue tomada en función del bienestar de los propios pequeños y no teníamos una seguridad al 100% de cómo iba a funcionar.

La pandemia tiene además factores que no son controlables...

Sí, una enseñanza de esta pandemia es que hay factores que no son controlables para el ser humano, y por tanto, para la administración. En ese sentido, esta pandemia tiene también un componente de azar o de probabilidad que no se puede controlar. Por ejemplo, los casos de asintomáticos que pueden trasladar la enfermedad en su entorno. Somos una especie muy social y estamos ante una pandemia con una gran capacidad de contagio. Más en estas latitudes.

¿Después de 5 años en tareas de gobierno, hace autocrítica?

Por naturaleza soy una persona muy exigente. Conmigo mismo y con el equipo con el que trabajo. Es algo que he hecho en todas las etapas de mi vida, también en mis tiempos de estudiante. Sin duda, que en estos 5 años he podido cometer errores. Sobre todo, al principio, porque éramos un gobierno nuevo y de coalición. Ahora bien, las personas que estamos en política estamos sometidos a la crítica y a la evaluación continua por parte de la ciudadanía. Evidentemente que no siempre se acierta. Pero estamos sometidos a la crítica de la ciudadanía. Y ahí, a la hora de llegar a acuerdos me ha ayudado la mochila ideológica que yo traía, por haber pertenecido a movimientos sociales antes que haber militado en política. Esa mochila me ha proporcionado una visión más transversal de la realidad.

¿Cómo valoraría la oposición de PP y Ciudadanos en este tiempo, y en especial, en el último año y con la epidemia?

La situación ha cambiado mucho respecto al mandato anterior. En el mandato anterior, el PP tenía todos los concejales imputados y eso era evidente que debilitaba la labor de oposición. El grupo popular municipal, en este mandato, aunque ya no tiene concejales imputados, continúa teniendo personas imputadas pero no acaba de romper con ese pasado tan manchado por la corrupción y que tanto mal ha hecho a la imagen de esta ciudad. Y que hemos dejado atrás gracias a la acción de los gobiernos presididos por el alcalde Joan Ribó y de su homónimo en la Generalitat, el Botànic. Evidentemente yo soy de los que piensa que hay una serie de temas de ciudad que tenemos que pactar entre todas las fuerzas políticas del consistorio. En este primer año de mandato, además hemos tenido la circunstancia especial de la epidemia del coronavirus. Y en ese sentido creo que con la Comisión de la Reconstrucción, hemos llegado a un buen acuerdo, en el que todos los grupos políticos hemos puesto por delante de los intereses partidistas, los intereses de la ciudad. Ahora bien, especialmente, con el PP, al mismo tiempo que podemos llegar a acuerdos, también es cierto que muchas veces hace una oposición populista y demagógica. Y en particular, yo le he afeado en público a la portavoz del PP Mª José Catalá todas esas propuestas sanitarias que ha hecho como que se hagan tests masivos de PCR a los funcionarios. Porque se puede hacer oposición, pero siendo leales a los valencianos y a la ciudad. Y porque en este momento tenemos que remar todos en la misma dirección, dejar de pensar en las elecciones de 2023 como está haciendo la oposición,y el PP, y dejar a un lado los intereses partidistas. Ya habrá tiempo de juzgar si lo hemos hecho bien.

¿ Cómo está el matrimonio de Compromís y PSPV?

En este momento, las dos patas del gobierno municipal tienen claro que hay que centrarse en combatir la gravísima crisis social, sanitaria y económica que estamos padeciendo. Para enfrentar esta endemoniada situación, con los recursos municipales que tenemos, y para que el impacto de la pandemia sea el menor posible en nuestros vecinos. Y de hecho, creo que el gobierno municipal ha funcionado bien durante la pandemia tomando las grandes decisiones que tenía que tomar antes incluso de que se decretase el estado de alarma y haciendo seguimiento diario sobre la evolución de la epidemia en la ciudad dentro de la comisión de coordinación presidida por el alcalde.

L'Albufera es un enfermo que ha salido de la UCI y ha subido a planta, pero continúa muy mal de salud, ¿no es así?

Sí, está claro que ha mejorado respecto a hace 40 años cuando fue declarada Parque Natural. Ha mejorado porque se ha ido construyendo todo un sistema de depuración del que carecíamos en el entorno del lago y que ahora impide que los vertidos industriales lleguen a las acequias, como antes ocurría, y de ahí directamente, a l'Albufera. Pero la parte negativa hoy es que cada vez entra menos agua al lago. De hecho ha habido años que han entrado cero hectómetros cúbicos a l'Albufera. Por eso, ahora que estamos discutiendo las cuestiones previas a la publicación del Plan Hidrológico que tendrá lugar el año que viene, lo que le pedimos al Gobierno central y a la ministra de Transición Ecológica Teresa Ribera es que se siente a debatir y a resolver esta cuestión porque nos estamos jugando la recuperación de l'Albufera. La tercera zona húmeda más importante de España se merece tener una dotación ambiental fija, anual y que no dependa de los sobrantes de riego, de los entrantes de lluvia o de las posibles urgencias, que cada vez hay menos porque los técnicos dicen que cada vez hay menos agua disponible. Necesitamos tener esas aportaciones en los próximos meses y años porque si entrara agua de calidad el ecosistema se recuperaría rápidamente.

Centrándonos en la gestión municipal inmediata, ¿qué me puede decir de la nueva plaza del Ayuntamiento o de la de San Agustín?, ¿han pensado introducir cambios para que haya más zonas de sombra ante las críticas de vecinos y comerciantes?

Cuando haces proyectos, siempre son evaluables. Y está claro que hay que escuchar. Permanentemente. Pero claro hay que hacerse una pregunta. ¿Cual era la situación que teníamos antes y cuál tenemos ahora?. Lo que teníamos antes era que la plaza del ayuntamiento era, «de facto»,una rotonda de coches. Una zona de paso de miles de vehículos y de decenas de autobuses que además tenían su parada regulatoria en la plaza del ayuntamiento. Y ahora, ¿qué tenemos? Una plaza que miles de personas disfrutan cada día ya. Una plaza, que es la mas carismática e importante de la ciudad, y que además tiene más vegetación que antes porque se han instalado más jardineras y maceteros. Pues bien , teniendo en cuenta que todos los proyectos se pueden mejorar, lo que me sorprende es que la oposición, y en concreto el Partido Popular, lo critique. Porque, en este tema, tiene muy poca legitimidad para dar lecciones de nada. Por parte del PP se nos critica que no hemos hecho más zonas de sombra cuando hemos explicado que los proyectos de peatonalización que se han hecho en la plaza del ayuntamiento en San Agustín son temporales y los definitivos tienen que incluir más elementos.

¿Pero han explicado bien que son actuaciones temporales?.

Pues lo hemos hecho en cada actuación. Yo creo que razonablemente hemos explicado que la plaza del Ayuntamiento se hará en varias fases. Y que para evitar cuatro o cinco años de espera porque la actuación definitiva puede retrasarse, hemos optado por la peatonalización mediante un urbanismo táctico como se ha hecho en tantas y tantas ciudades del mundo. Por ejemplo, hace 10 años, visité Nueva York, y en Manhattan, la peatonalización se hizo poniendo jardineras, sin tocar el asfalto y con bancos que sacaban los propios comerciantes a la vía pública. Aquí la derecha, intenta poner el foco sobre pequeñas miserias o cuestiones menores para que no se hable del fondo de la cuestión. Y el fondo del asunto es que el gobierno que representaba el Partido Popular era un gobierno que era adicto al coche en la ciudad. Que no peatonalizó las grandes plazas de la ciudad. Lo que es una vergüenza para esta ciudad, porque estamos en 2020, y otras ciudades ya hace 40 y 50 años que peatonalizaron sus centros urbanos. Y nosotros vamos con décadas de retraso. Porque el PP apostó por una política contra el sentido común. En contra de la salud pública, de las personas y del espacio público. El PP no tiene ninguna legitimidad para evaluar esos proyectos porque su modelo es la plaza llena de coches y de autobuses. Esa es la realidad. En San Agustín, en la Plaza del Ayuntamiento y en la Plaza de la Reina. Porque hemos sido nosotros los que hemos tenido que rescatar un proyecto que ellos habían dejado escondido en un cajón durante años para evitar peatonalizar la plaza de la Reina. Porque su modelo no es un modelo de ciudad del siglo XXI. No olvidemos que no es la urbanización definitiva. No podemos poner árboles en la plaza de ayuntamiento hoy para quitarlos dentro de 5 años. Yo estoy muy orgulloso porque este gobierno va a ser recordado como el que ha recuperado las grandes plazas de la ciudad para la ciudadanía. Y nos gustaría haberlo hecho antes.

Se les acusa de que la ciudad está sucia pero lo cierto es que ustedes han incrementado el presupuesto de forma importante....

Cuando entramos en 2015 nos encontramos una situación calamitosa en los contratos de limpieza. La ciudad de València estaba muy sucia y se había bajado el nivel de inversión en el contrato. Porque anteriormente, vino la gran crisis, el ayuntamiento sufrió también una grave crisis financiera, fuimos intervenidos por el Gobierno Central y vinieron los hombres de negro de Madrid. Se obligó a hacer recortes en todas las partidas presupuestarias. Eso tuvo una consecuencia inmediata en la calidad de la limpieza en la vía pública. Durante este tiempo, desde 2015 a 2020 hemos recuperado la inversión. Partíamos de un presupuesto de 55 millones ese año y se hicieron grandes esfuerzos para mejorar ese presupuesto y de hecho hoy ya estamos en 76 millones. Más de 20 millones de incremento presupuestario en 5 años. Es el mayor contrato del Ayuntamiento de València. Hoy ya tenemos 100 operarios más que hace 5 años y casi 600 cada día en la limpieza de la vía pública. Lo cual no impide que yo piense que hay margen de mejora. Hay una parte muy importante que tiene que ver con hacer campañas de sensibilización y de concienciación ciudadadana. Porque la limpieza de la ciudad nos compete a todos los vecinos. Y también le digo que vamos a hacer un esfuerzo en más barrios.

¿En parques y jardines hay un fenómeno de vandalismo?

No lo creo. En estos momentos, entre el servicio de jardinería y el organismo autónomo gestionamos 5 millones de metros cuadrados de zonas verdes y cuidamos de los 90.000 árboles que tenemos. Yo no tengo la sensación, ni así me lo transmiten, que tengamos un problema de vandalismo. Sí que tenemos actos vandálicos en la ciudad. Más de los que nos gustaría, pero no creo que sea generalizado. Es más, creo que vivimos en una ciudad, que en general es segura, en la que se respetan las normas de convivencia, que esta limpia y que está mantenida. Es una ciudad cómoda para vivir y donde la gente creo que se siente a gusto. Eso no quiere decir que no haya hechos puntuales de vandalismo o de inseguridad.

Respecto al fraude de 4 millones en la EMT, ha pasado 1 año y el dinero no aparece... ¿por qué no han asumido responsabilidades políticas?

Nosotros hicimos el análisis y llegamos a la conclusión de que las personas responsables de haberse cometido este fraude eran las personas que se saltaron los protocolos. Por tanto la persona de dentro de la empresa fue despedida por incumplir gravemente este protocolo. Creo que la actuación de mi compañero Giuseppe Grezzi y del gerente fue la adecuada. Cuando se dieron cuenta de lo que estaba pasando, cortaron inmediatamente. Y empezaron a descifrar qué había pasado. Y lo que pasó es que una persona se saltó los procedimientos de la empresa porque no podía hacer esas transferencias sin el consentimiento de sus superiores. Cuando hay un protocolo, y la persona se lo salta, difícilmente se puede culpar a su superior por su actuación. En cuanto a la entidad bancaria, entendemos que hay una responsabilidad porque no se hicieron bien las cosas.

Como vicealcalde de Compromís, se ha situado usted como número 2 de una hipotética sucesión del alcalde Joan Ribó, ¿le haría ilusión optar a ser alcalde de València en caso de que Ribó no repita?

A mí de momento lo que me hace mucha ilusión es ser vicealcalde de València, que es para lo que me nombraron y que supone una responsabilidad enorme. De hecho,cuando comencé a trabajar hace 10 años en Compromís era difícil para mí imaginar que llegaría a ocupar este cargo. Para mí es un honor. Yo no me planteo otras cuestiones, y menos a tres años vista. Ni está en mi pensamiento. Tenemos un equipo de gobierno liderado por Joan Ribó y de momento el alcalde no ha hecho ninguna declaración sobre si va a continuar o no. Por tanto, hay que ser respetuosos. De hecho yo espero que continúe porque ha sido una persona que ha cambiado esta ciudad para muy bien y porque creo que es el candidato perfecto para Compromís. De todos modos, los tiempos son los que son. De momento mi responsabilidad es institucional y no me gusta mezclar lo orgánico con lo institucional. A tres años vista, y en política, queda todo un abismo. Además, Compromís es una organización democrática que tiene sus procedimientos internos para elegir a

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