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Urbanismo

El ayuntamiento y Metrovacesa reconducen el PAI de Benimaclet

La promotora se muestra dispuesta a modificar el diseño urbano, pero sin reducir el número de viviendas

El ayuntamiento y Metrovacesa reconducen el PAI de Benimaclet

El ayuntamiento y Metrovacesa reconducen el PAI de Benimaclet

El Ayuntamiento de València ha retomado los contactos con la empresa Metrovacesa para tratar de reconducir el PAI de Benimaclet después de que el alcalde de València, Joan Ribó, de Compromís, rechazase en julio pasado el plan con 1.300 viviendas, dotaciones y un gran parque urbano de la citada promotora para esta gran bolsa de suelo ubicada en la frontera de la ciudad con la huerta de Alboraia. La vicealcaldesa y también concejala de Desarrollo Urbano, Sandra Gómez, se reunió el miércoles con los representantes de Metrovacesa para tratar de reconducir el plan urbanístico y evitar así las consecuencias judiciales y económicas que podría tener una demanda de la empresa por la merma de ingresos que supondría una eventual desclasificación, total o parcial, del suelo como colectivos ciudadanos del barrio de Benimaclet demandan al alcalde. La vicealcaldesa trasladó a los responsables de Metrovacesa que su intención es reconducir la situación, acercar posturas y llegar a un acuerdo con sus socios de gobierno de Compromís para desbloquear este sector urbanístico. La vicealcaldesa y los responsables de la promotora se emplazaron, en una fecha aún por concretar, a retomar las reuniones técnicas para estudiar alternativas al diseño que incorporen las exigencias de los vecinos y del gobierno del Rialto. Como se ha publicado, Metrovacesa presentó en 2018 un diseño para Benimaclet basado en edificios en altura, frente al diseño anterior de edificación compacta con un fuerte impacto visual y efecto barrera, con el objeto de liberar más espacio público. La promotora prevé invertir 280 millones de euros en el sector. Sin embargo, pese a las reuniones mantenidas a lo largo de 2018 con los vecinos en aras de consensuar la propuesta antes de presentarla al ayuntamiento, el diseño fue finalmente rechazado por la asociación de vecinos de Benimaclet, que exige reducir la edificabilidad a la mitad, y por colectivos como Cuidem Benimaclet, que van más allá y abogan por la reversión del plan urbanístico. Los vecinos han presentado incluso una propuestas urbanística propia, denominada Porta L´Horte que reduce drásticamente la edificabilidad del sector y contempla incluso el soterramiento de la Ronda Norte. El alcalde finalmente dio la razón a los vecinos y anunció que el PAI se diseñará de acuerdo a las peticiones ciudadanas, respetando en todo caso los huertos urbanos existentes. Como se ha publicado, el alcalde trasladó en juio a Metrovacesa que su propuesta no les gustaba y no otorgaría la condición de agente urbanizador a la empresa, necesaria para optar a gestionar el suelo. La vicealcaldesa y concejala de Desarrollo Urbano, Sandra Gómez, también abogó en julio por reformular el plan en aras de un urbanismo más integrador con el barrio y con la huerta del entorno. Metrovacesa que amenazó con tomar acciones legales si el ayuntamiento altera las condiciones de edificabilidad del plan, parece ahora dispuesta a sentarse a negociar una salida al PAI para no dejar escapar el negocio y evitar así un pleito con el ayuntamiento. Una solución que en todo caso, apuntaron fuentes cercanas a la promotora, conllevará ajustes «de diseño» pero no renuncias a la edificabilidad que el plan general (PGOU) reconoce a este sector. Ribó en julio aseguró que la propuesta debería respetar la huerta, reducir el número de viviendas y plantear una edificación más acorde con el barrio. El alcalde defiende mantener para uso agrícola la franja central, de propiedad municipal por un acuerdo de cesión anticipada,y ocupada desde hace años por huertos urbanos autogestionados. Las indemnizaciones por la desclasificación total o parcial del PAI de los terrenos del PAI de Benimaclet, uno de los sectores urbanizables previstos en el Plan General de Ordenación Urbana de 1988, podrían oscilar entre los 11 millones de euros que estima el informe realizado por la Universidad de València para los vecinos y los 50 millonesde euros de compensaciones que Metrovacesa exigiría por alterar la edificabilidad.

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