Madre e hijo y a plena luz del día. Sin alterarse. Los responsables de la reserva del Tancat de la Pipa han mostrado su sorpresa por la audacia de una pareja de zorros que ha sido detectada en esta zona natural del Parque Natural de la Albufera, puesto que estos animales procuran evitar las horas de visibilidad. Amparado en el entorno natural, aunque con el peligro que supone la carretera, el sistema lacustre de la Albufera no es un mal espacio para este animal cuando en el mismo pueden alimentarse de aves y conejos y no son lo suficientemente abundantes como para generar una sangría en los pollos y polluelos de las aves que nidifican en el parque natural. De hecho, los responsables del mismo destacaban la importancia de su presencia también por su condición de carroñeros que «retiran del campo animales enfermos o muertos y ayuda a frenar la propagación de enfermedades como la mixomatosis del conejo por ejemplo. También es muy eficiente en el control de las plagas agrícolas como los ratones, topillos o ratas». Incluso se apunta su importancia a la hora de diseminar semillas, como si de ardillas se tratara. «Al comer frutos y bayas trabaja como un viverista recorriendo varios kilómetros y ayudando a la restauración natural de los hábitats». En especial, el enebro marino, una especie amenazada, para quien el zorro es vital porque el cánido ingiere los frutos y después, mediante la deposición de los restos, dispersa en otras zonas sus semillas. La presencia del zorro empezó a detectarse hace ahora cinco años y además en el mismo espacio, al aparecer una familia procedente del Barranco del Poyo, pero no es habitual encontrarlos a plena luz del día «y encontrar a una madre con un cachorro de unos seis meses». Los zorros formaban parte de la fauna autóctona, de los tiempos en que entre el «cap i casal» y El Palmar había una verdadera selva con todo tipo de especies, incluyendo estos depredadores de tipo medio. Pero sufrieron los rigores propios del progreso, incluyendo la urbanización o la apertura de la Carretera de Nazaret a Oliva, en el que los mamíferos se llevaron la peor parte. Los actuales repobladores procederían de zonas del interior que habrían bajado desde la Rambla del Poyo, un cauce seco que baja desde las montañas interiores (el Poyo era la primera casa de postas del camino València-Madrid, a la altura del término de Riba-roja en la A-3, y que desemboca en la Albufera a la altura de Catarroja, desde donde irían cubriendo territorio por caminos.