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Incivismo

El vandalismo se ceba con la Lonja, los puentes, las estatuas y los monolitos

Los servicios municipales de patrimonio han realizado 35 intervenciones para retirar pintadas, grafitis y excrementos de los monumentos

Restauración de la torreta en 
el túnel de Blanqueries. levante-emv

Restauración de la torreta en el túnel de Blanqueries. levante-emv

Los grafitis y actos vandálicos en monumentos y enclaves histórico-artísticos le han costado al Ayuntamiento de València y a sus vecinos cerca de 6.000 euros, con IVA, en lo que llevamos de año. Los servicios municipales de Patrimonio llevan realizadas hasta el momento 35 actuaciones para quitar pintadas y repararlas, así como para limpiar excrementos y grafitis en edificios BIC, puentes, monolitos y estatuas. Lo más grave no es el coste económico de estas gamberradas, lo auténticamente peligroso es el daño que se produce al patrimonio valenciano. Los atentados contra los bienes culturales pueden dar lugar a multas millonarias, y lo peor, producir daños irreparables . El Artículo 99 de la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano determina que los infractores serán sancionados, al menos, con multa del cuádruple del valor del daño causado. Si no, se aplicará lo dispuesto en el apartado 2, que prevé sanciones leves, multa de hasta 60.000 euros, a las muy graves, que llegan a 1.3 millones. Durante 2020, la intervención más compleja en València, que ha costado 900 euros, ha sido la realizada en el refugio de la Calle Alta/Ripalda, que está declarado Bien de Relevancia Local. Le sigue, la acción para borrar unas pintadas bajo el Puente de Serranos, que ha costado 688,5 euros; así como la poda y limpieza de excrementos de la Lonja y sus escalones, que ha requerido 485 euros. Las pintadas en el Puente de San José y en la bajada del citado puente costaron 586 euros.

Todos estos dispendios, demuestran la gravedad de buena parte de los atentados que sufren los monumentos valencianos, incluida la Lonja que es Patrimonio de la Humanidad, y en la que también se han dado varias pintadas. Se han sucedido los ataques vandálicos en la esfinge del Pont de Fusta y en l´Almoina; grafitis en los monolitos de la Guerra Civil -en la calle Ripalda, en el Palau dels Borja o la Plaza del Arzobispo-; pintadas en el monolito de las Víctimas a la Riada; daños a las estatuas, esculturas y bustos de Blasco Ibáñez, José Martí, Cervantes, Federico Trénor Muñoz Degrain, Manuel Broseta, Alfredo Candel, Doctor Moliner y Nino Bravo.... Como se observa en estos últimos casos, el abanico de personajes que sufren a los incívicos es vasto y complejo, con independencia de las connotaciones políticas y culturales de cada personaje. Aunque todas las acciones vandálicas son deplorables, hay que advertir en los últimos tiempos más ataques repetitivos en la Lonja; en el refugio de la calle Alta; en los Viveros-Jardines del Real; y en el Tossal, con pintadas en todos ellos . En resumidas cuentas un triste abanico de infracciones que muchas veces quedan impunes al no pillar «in fraganti» a los responsables. La concejala de Patrimonio Glòria Tello afirmó que en esta delegación «velamos por el buen estado de nuestros monumentos». Un último ejemplo de acto vandálico ocurrió en la muralla de València en el túnel de Blanqueries . En este caso ha sido una contrata municipal de la limpieza la encargada de costear la reparación de la antigua torreta medieval ya que al tratar de limpiar un grafiti, se dañó esta parte del monumento BIC. El fin de semana pasado se llevó a cabo esta restauración que vale más de 3.000 euros y que ha precisado de personal especializado.

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