Los restaurantes y arrocerías del Paseo de Neptuno, así como los chiringuitos del Paseo Marítimo de València, han sido hasta la pandemia de la covid-19 parada casi obligada para los turistas que visitan los poblados marítimos. Así lo explican en la Asociación de Guías Profesionales de la Comunitat Valenciana. «Cuando los clientes nos piden recomendación de sitios donde comer un buen arroz o un plato típico de la zona les sugerimos lugares como la Pepica o la Marcelina, que son los más famosos», aunque hay muchos otros que ofrecen comida tradicional con productos locales.

El arroz y el pescado es una opción, pero hay otras, más económicas pero igualmente genuinas, como el almuerzo («l’esmorzaret»), una costumbre muy arraiga en el marítimo, que también gustaba a los turistas, y que por las mañanas llena las terrazas de los restaurantes, bares y chiringuitos del paseo marítimo y su entorno. El turismo estaba, hasta la pandemia, en alza en el Cabanyal al socaire de la rehabilitación del barrio, con su peculiar arquitectura modernista. «Los restaurantes de la playa y los chiringuitos son importantes como reclamo tanto para turistas como para los vecinos y familias del barrio», recalca la guía valenciana Margarita Alcalá-Santaella, ex vicepresidenta de la asociación de guías y especializada en tours por los Poblados Marítimos. Los restaurantes del paseo «son muy apreciados por todos y un aliciente para la gastronomía valenciana», añade esta guía que no entiende los reparos ahora de Costas a este tipo de actividad porque «llevan allí toda la vida».

Además de la playa y el mar el turista busca experiencias gastronómicas. Y en los restaurantes del paseo marítimo son posibles ambas cosas. Por eso y a pesar de la pandemia, los locales han salvado el verano, afirman los propios hosteleros, inmersos en los proyectos de reforma de sus locales, para acondicionar la primera planta de sus establecimientos como terraza y liberar así espacio en el paseo marítimo, en cumplimiento de las exigencias de Costas, que ahora vuelve a cuestionar los usos terciarios en la primera línea de playa.

Los restaurantes y chiringuitos de la playa, que en origen fueron merenderos y casetas de baño a los que acudían las familias de los barrios de la Malva-rosa y el Cabanyal, son uno de los atractivos del frente marítimo para los turistas y una de las mecas del turismo gastronómico apto para todos los bolsillos. Los hosteleros, que acaban de renovar sus concesiones con Costas, confían en tener cabida en el nuevo plan de renaturalización del paseo marítimo.

De hecho, todos los indicadores turísticos revelan que el paseo, los locales la playa urbana de València se han convertido en un atractivo de primer orden para los turistas.