El alcalde Joan Ribó y su grupo Compromís aprobaron ayer en la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de València destinar 32 millones de los ahorros municipales -los remanentes de 2019 – a pagar deuda al banco dentro del ejercicio de 2020, pese a que un acuerdo del Congreso y una circular de la Federación Española de Municipios y Provincias abren la puerta a destinar ese dinero a otros gastos más urgentes como los derivados de la pandemia de la covid. La decisión de Ribó y su grupo municipal provocó una nueva crisis de gobierno y una bronca monumental con su socio, el PSPV, liderado por la vicealcaldesa Sandra Gómez, que votó en contra de la medida.

El martes el Congreso de los Diputados aprobó la suspensión de las reglas fiscales abriendo la puerta a la utilización libre de estos ahorros municipales y ayer mismo la FEMP emitió una circular en la que comunica a los ayuntamientos que los remanentes, ahora sí, pueden utilizarse para atender situaciones extraordinarias como las derivadas de la covid o, en definitiva, como consideren adecuado las autoridades de cada ciudad.

Sin embargo, Compromís ha optado por pagar 32 millones al banco y amortizar deuda. Sus concejales no se fían del Gobierno de Pedro Sánchez y consideran que el acuerdo del Congreso no es «una solución definitiva» para que los ayuntamientos puedan usar libremente sus ahorros sin las obligaciones que fija la Ley Montoro. «Discrepamos de la interpretación» que hace el PSOE, dijo el vicealcalde Sergi Campillo, quien mostró su «hartazgo» y su desencanto» con el gobierno socialista, al que atribuyó «una evidente falta de sensibilidad con el municipalismo». «No vamos a comulgar con ruedas de molino, no vamos ser la muleta de nadie», dijo.

Además, Compromís exhibió un acuerdo del pleno de julio en el que la coalición y el PSPV votaron a favor de dedicar estos excedentes de tesorería a amortizar deuda.

Por su parte, los socialistas defienden que «no hay interpretación posible». Para la vicealcaldesa Sandra Gómez los 32 millones de euros se podrían haber dedicado en 2021 a «un plan de estimulación y reactivación de la economía, sin priorizar la deuda bancaria y pensando en las personas que necesitan de este ayuntamiento». El PSOE argumenta que la decisión de amortizar la deuda anticipadamente estaba paralizada por un acuerdo interno del gobierno local a la espera de una solución para poder utilizarlos contra la covid.

Gómez, por tanto, considera un error la postura de Compromís. «No quiero ver mala fe, pero es que Ribó se unió a la rebelión de los alcaldes contra el Gobierno para usar los remanentes libremente y ahora que se aprueba hace justo lo contrario y los destina a pagar al banco», dijo.

Salvador Navarro, presidente de la patronal valenciana, se mostró ayer muy crítico con la decisión de Joan Ribó de destinar a deuda los remanentes de 2019 en vez de atender las necesidades sociales del momento. «Lamentablemente va a contracorriente, porque ahora es el momento de ayudar a las personas más necesitadas y a los negocios que por imperativo legal han tenido que cerrar sus puertas», dijo.

A sabiendas de que esta cuestión ha provocado una fisura en el gobierno municipal, Navarro lamentó que Compromís vaya en contra de los tiempos cuando ahora tiene la oportunidad de aplicar una política social. «No entiendo que ahora gire la cabeza, que retire el paraguas cuando más está lloviendo a corto y medio plazo».

Esta situación se produce además, según recordó, después de haberse quedado corto en las rebajas fiscales o las ayudas al comercio y los autónomos, por lo que entiende que «la apuesta debería haber sido destinar ese dinero a ellos».

En última instancia, el presidente de la patronal valenciana explicó que el Ayuntamiento de València ha sido capaz de rebajar considerablemente su deuda «gracias a una buena gestión, que ha sido así», por lo que lamenta aún más que ese dinero de los remanentes del año pasado, 32 millones de euros, se vaya a amortizar deuda bancaria en vez de tener un fin más social, como le vienen reclamando desde todos los estamentos sociales y particularmente los empresarios.

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J.P. valència