«Mi mensaje para la sociedad es que las personas con diversidad intelectual podemos trabajar y ganarnos la vida, como cualquier otra persona». Son las palabras de Jesús Parra Caballero, de 32 años, que se ha convertido en el primer funcionario laboral de la historia del Ayuntamiento de València con diversidad intelectual. Trabaja como subalterno en el edificio consistorial de la Plaza del Ayuntamiento, en el torno de la salida del registro que da a la calle Arzobispo Mayoral. Su labor más importante consiste en «informar a los ciudadanos» que se acercan al cap-i-casal para hacer alguna gestión. «Les indico -comenta con gesto simpático- qué tienen que hacer para que les atiendan». Es decir, «dónde está el servicio que buscan o si tienen que coger cita previa por teléfono para ser atendidos», indica. Para ello, les proporciona las hojas informativas e instancias que tiene en su puesto de trabajo.

Jesús Parra nació en Cuenca aunque de muy pequeño se instaló en València con sus padres. Vive cerca de las Torres de Serranos, con su madre y va caminando cada día a trabajar. «Me incorporé al puesto a finales de septiembre pero aún no sé qué voy a cobrar porque aún no he cobrado mi primera nómina», relata. Eso sí, cuando le paguen «lo celebraré con mi madre, haremos algo especial», dice.

Especial como él mismo. Toda una historia de superación personal, de esfuerzo y de dignidad. Zulima Boscá Ortí es su tutora-compañera. Se encarga de supervisar a Jesús en su trabajo diario y al principio le acompañó en sus primeras tareas. «Me ha sorprendido su actitud positiva, su entusiasmo y su emoción por el trabajo, además de que es una persona educada, responsable y trabajadora», detalla.

Preguntada por su labor como mentora, no duda: «Está siendo una experiencia muy positiva, tienes otra visión de las cosas, de la vida, ... esta iniciativa te humaniza y te sensibiliza con este colectivo», subraya.

Jesús, ahora que nadie nos oye ni nos lee, dice que Zulima es «muy buena compañera y supervisora». Y se ríe por debajo de su mascarilla blanca, bajo la cual se adivina un rostro bonachón y divertido, y unas gafas pequeñas atrapadas entre la medida de protección y la lente derecha de las gafas, lo que aún acrecienta más el buenismo del personaje.

"Su actitud positiva y su entusiasmo por el trabajo me han sorprendido"

«Cuando era pequeño -cuenta- estudié en un colegio de educación especial y luego en un centro ocupacional cercano al Jardín de Ayora, allí estuve por lo menos 6 años», añade. Allí, conoció a varios amigos con los que coincidió en el proceso selectivo para subalterno. «Van a entrar otros compañeros como yo -apunta- y algunos iban conmigo al centro ocupacional». Además de atender a los vecinos que acceden al consistorio también lleva documentación a otros departamentos. «Esto es grande -comenta- pero preguntando se llega a todas partes». Por ende, «los compañeros del registro municipal, en particular, y todo el colectivo de subalternos y del resto del ayuntamiento, en general, me tratan muy bien», explícita.

«Como con otros compañeros -señala Zulima- primero hay que enseñarles las funciones e indicarles cómo tienen que realizarlas, luego realizas la supervisión de sus tareas y eres su referente y su acompañamiento».

Todas las gestiones que efectúa Jesús antes las ha llevado a cabo con su compañera. «Pero como veo que aprende rápido, poco a poco le voy a encargar más tareas como llevar documentación a otros servicios del Ayuntamiento», relata.

«Es importante -enfatiza Zulima- que Jesús trabaje en los tornos y los accesos de entradas porque ahí se hace visible y se relaciona con los ciudadanos». Cuando llegan los vecinos y le plantean cualquier cuestión, «te llena de satisfacción cuando ves que les ha sabido informar y se van sonriendo y agradecidos».

No en vano, «las personas con diversidad intelectual tienen capacidades y habilidades para desempeñar puestos de trabajo como otras personas».

Además, recuerda Jesús, «el resto de compañeros que son subalternos como yo, me han acogido muy bien, cada dos por tres vienen a ver si estoy bien, para saber si necesito alguna cosa; y a veces, les tengo que decir: ¡ No paráis de pasar a verme!».

«Amb mi suma més»

Jesús y Zulima forman parte del proyecto diseñado por el Ayuntamiento de València con el nombre «Amb mi suma més», que pretende garantizar la efectiva incorporación de las personas con diversidad intelectual en la plantilla. En concreto, los servicios de Personal, Bienestar Social y Salud Laboral han establecido un sistema de nombramientos teniendo en cuenta a este colectivo. En estos departamentos se han establecido las funciones específicas que pueden realizar estas personas. Después ha sido valorada la idoneidad y la necesidad de adaptación de cada funcionario al lugar concreto. Los servicios de destino también colaboran supervisando y acompañando a cada trabajador.

"También me gustaría llegar a ser concejal algún día"


El nuevo trabajador es muy popular entre los compañeros y los concejales Jesús Parra, de 32 años y subalterno, es el primer funcionario con diversidad intelectual del Ayuntamiento de València


Salir con los amigos a pasear, ir al cine y ver la televisión. Eso es lo que más le gusta a Jesús Parra. «Tengo Netflix -comenta- y he visto varias series. Por ejemplo, últimamente «La Valla» pero no me acabé de enganchar». Este es el presente de Jesús pero... ¿ y su futuro? ¿Cómo se ve a sí mismo dentro de unos años? Se queda callado y pensativo. De pronto lanza el titular: «También me gustaría ser el primer concejal de València con diversidad intelectual». Me deja en fuera de juego y le pregunto: «¿Y de qué partido?». «Del PSOE», suelta sin pensarlo. Seguimos hablando de eso un poco, de presentarse a concejal... Y le preguntó de nuevo: «¿ Conoces ya al alcalde y a los concejales ?». Afirma que sí. A casi todos: «Los tengo en Facebook y cuando empecé a trabajar aquí, la mitad me felicitaron». Joan Ribó le saludó en persona, la vicealcaldesa Sandra Gómez, las concejalas Isa Lozano y Luisa Notario y el portavoz de Cs Fernando Giner. Es muy popular entre sus compañeros y los concejales. No es de extrañar porque se hace de querer. Es un tipo entrañable.