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Las nuevas dunas de la Garrofera retrocederán pese a las quejas vecinales

Los trasvases de arena del Cabanyal se utilizarán para generar dunas embrionarias de no más de 2,5 metros y una playa de 50 metros de anchura

Plano del posicionamiento de las dunas en la Garrofera. | LEVANTE-EMV

El Ministerio de Transición Ecológica trabaja ya en la reposición del cordón dunar destruido por el temporal de enero pasado en la playa de la Garrofera según los nuevos criterios acordados con el Ayuntamiento de València. Las dunas de la Garrofera, una de las más afectadas por el temporal Gloria, se rehará en un punto más alejado del mar que el actual con trasvases de arena de la playa del Cabanyal, que arrancaron el pasado 5 de octubre.

La intervención en la Garrofera afecta a la zona comprendida entre la reserva de la Rambla y el hotel Sidi. La arena se está sacando de la Malllada Redona (6.000 m3) y de la playa seca del Cabanyal (29.000 m3) con camiones. La primera se utilizará para el núcleo de las dunas y la del Cabanyal para la parte exterior.

El plan es hacer un cordón dunar con una pendiente muy suave, dejando un ancho de playa de unos 45-50 metros «para dar estabilidad a la playa», explicó el concejal de la Devesa y de Ecología Urbana, Sergi Campillo.

La altura prevista sobre él nivel del mar será de entre 4 y 4,5 metros , lo que supone una duna de unos 2 a 2,5 metros.

La duna se desplazará así hacia atrás para generar una playa más ancha. Una medida a la que se han opuesto los vecinos de la Devesa por entender que supone un «paso atrás» en la protección de las playas, que sufren una profunda erosión como consecuencia, en gran medida, de las ampliaciones del puerto. Los vecinos aseguran que el mar se come las playas y las dunas no sirven. por lo que reclaman otras medidas más eficaces y apuntan a la idea de colocar arrecifes para contener el oleaje antes de llegar a la costa. Un sistema, el de los arrecifes, cuya eficacia, asegura Campillo, no está del todo acreditada y que «no es la solución mágica» a la regresión que sufren las playas del sur.

Campillo comprende que los vecinos «quieran una playa como la que había hace 40 años, pero la situación es otra porque hay un fenómeno inexorable que es el cambio climático y la subida del nivel del mar al que hay que dar respuesta. Tenemos que adaptarnos y necesitamos un ancho de playa suficiente para que el litoral resista a los temporales». «Es la mejor solución para protegerlo», añadió el vicealcalde, quien apunta que las playas del sur tienen la ventaja de que se pueden mover hacia atrás porque no tienen obra dura ni edificios detrás, como ocurre en otras playas. La mejor opción para los expertos, insiste Campillo, es retranquear la duna, suavizar la altura y los perfiles y generar una playa más ancha por delante.

La playa de la Garrofera será la primera donde se van generar este sistema de dunas embrionarias. Esta playa, por ser la más dañada, es objeto de una actuación urgente del Ministerio de Transición Ecológica, a través de la Demarcación de Costas, que llevará 34.000 m3 de arena sobrante de otras playas hasta este arenal del parque natural de la Devesa. El coste de esta actuación se eleva a 550.000 euros.

Lo deseable, destacó Campillo al respecto, es que el ministerio lleve a término, como se ha pedido en varias ocasiones, la última el pasado mes de septiembre, el plan de regeneración del litoral sur de Valencia, con un inversión prevista de 28 millones de euros que contempla un trasvase de arena de cerca de tres millones de metros cúbicos, que compensará la pérdida de arena de la playa sumergida y las dunas de los últimos años. Pero mientras llega no vamos a decirle a Costas que no haga este trasvase de emergencia. Un trasvase que se ha hecho ahora, según explicó el concejal, para preparar las playas ante la época de temporales y para no interferir en la época de cría del chorlitejo patinegro, cuya población se ha recuperado en los últimos años en un 30% gracias a la renaturalización de las playas del parque natural.

Los trasvases de arena, que se prolongarán hasta finales de mes, fueron criticados por hosteleros y turistas por coincidir con el puente festivo del 9 d’Octubre.

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