El solar que ocupa los números 29 y 31 de Tapinería y 17 y 19 de Corretgería, el chaflán de ambas calles, dejará de ser un terreno sin utilidad y pasará a convertirse en lo que fue en su día, un edificio de viviendas, hasta que fue demolido. La obra nueva será una realidad tras la aprobación del Proyecto de Reparcelación, aprobado por la Comisión de Urbanismo en favor del agente urbanizador Strongterra SUUnipersonal. Se convertirá de esta forma en un edificio de entre cuatro y cinco plantas y un bajo comercial. Algo considerado por la vicealcaldesa Sandra Gómez como «una solución a uno de los solares históricos de Ciutat Vella, con el que un vacío urbano será sustituido por vida para el barrio del Mercat».

También se ha aprobado la exposición pública del cambio de normativa sobre usos permitidos en piezas habitables bajo rasante. «Se trata de un acuerdo muy importante que permitirá, por ejemplo, que instalaciones sanitarias, como consultas o quirófanos, puedan localizarse bajo rasante, lo que es de gran trascendencia por el proyecto de ampliación del Hospital Clínico a la antigua Escuela Universitaria de Ingenieros Técnicos Agrícolas».

La vivienda de la ciudad también protagonizó ayer otro episodio relevante al otro lado del río. En concreto, en la calle Joaquín Ballester, donde Ayuntamiento y Generalitat presentaron el espacio en el que se ubicará una experiencia piloto: la «vivienda pública sostenible». Se trata de una prueba piloto impulsada por la Generalitat para conseguir la transformación del entorno urbano mediante soluciones ecológicas y que se adjudicará mediante un concurso de ideas.