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La "piscina" de la vergüenza

La plaza de Antonio Eximeno, sin urbanizar desde que se construyó y sin capacidad para evacuar los aguaceros, entra en vías de solución después de cuarenta años de reivindicación vecinal

La plaza de Francisco Eximeno es una asignatura pendiente de la urbanización en la ciudad.  | MIGUEL A. MONTESINOS

La plaza de Francisco Eximeno es una asignatura pendiente de la urbanización en la ciudad. | MIGUEL A. MONTESINOS

«Hasta que no lo veamos, no nos lo creeremos, porque son cuarenta años de reivindicación. Pero parece que esta vez va más en serio». En el mundo de las reclamaciones vecinales, una plaza que se encharca suena a viejuno. Suena a queja ochentera, de cuando había calles sin asfaltar o barrios sin alcantarillado a la vuelta de cada esquina. La plaza de Antoni Eximeno ha llegado a 2021 con unas carencias más propias de otra época.

Situémonos: unas fincas ni mucho menos viejas, abrazan un terreno común, al que se entra por un único lado. Una plaza. Pero una plaza sin equipamiento, con tierra yerma, que sólo sirve para aparcar. Cuando se puede, porque tampoco en eso es una plaza cualquiera: generaciones de vecinos la han visto convertirse en una piscina en cuanto hay tormenta. Piscina literal, que todavía se recuerda el vídeo viral de una persona que, levantándose de la silla de ruedas, se tiró al agua y literalmente braceó.

Da la sensación de que este enorme anacronismo está en vías de solución. Se desprende de la visita in situ que hizo Sergi Campillo y la reunión con Sandra Gómez. Uno, por concejal de jardines; otra, por el Urbanismo y las plazas peatonales.

Amics de la Malva lleva décadas pidiendo una solución. «Cuando se produjo el cambio de gobierno municipal reclamamos una solución para tres plazas: ésta, Felipe Gans y Hugo Zárate». Los presupuestos participativos consiguieron arreglar la de Felipe Gans. «Nos dijeron que, por cuestiones técnicas, no se podía emplear este mecanismo para la de Eximeno», asegura el portavoz de la asociación, Pau Díaz. «Ahora, por lo menos, hay interlocución, que no es poco. Pero sentimos que todavía queda camino por hacer hasta que no le veamos una solución». Una solución que, seguramente, debería haber llegado de oficio hace mucho tiempo «pero la visibilidad de este problema es una iniciativa ciudadana desde el primer minuto».

Consideran además que intervenir en estos espacios es «necesario para dignificar el barrio». Sabido es el lema de Amics de la Malva: «Per una Malva-rosa digna, habitable i sense drogues» y «para eso, hace falta que sus espacios lo sean».

Sandra Gómez anunció la promesa de poner en marcha la iniciativa. Casa con el proyecto de plazas peatonales aunque en la asociación apuntan que «hay un problema en el sentido de que, al parecer, una parte aún es privada y habría que expropiarla. Pero cuanto más pronto empiecen las gestiones, más rápido habrá una solución». Atrás quedarían infinidad de comunicados, protestas y reclamaciones. El problema pasará, desde ese momento, a aquellos usuarios de vehículos, que perderían esta particular Jauja.

Herencia de un urbanismo salvaje

A todo esto, ¿cómo puede ser que un descampado no sólo acumule charcos, sino que éstos permanezcan días y días? Evidentemente, el suelo está muy compactado con el paso de las décadas «pero pueden influir otros factores. Por ejemplo, que el barrio está muy al nivel o incluso por debajo del nivel del mar. Y porque cuando se ha edificado en los barrios obreros todos sabemos que no ha habido mucha preocupación por el bienestar y elementos básicos como un buen alcantarillado no se han hecho como merecían los vecinos».

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