Una videoconferencia selló, a falta de otra posibilidad, el acto de confirmación de la hermandad de la ciudad de València con la de Xian. De esta manera, la urbe asiática, de 12 millones de habitantes, famosa por sus guerreros de terracota, establecerá un vínculo con el «cap i casal» que el alcalde Joan Ribó centró especialmente en un nexo que las une: la Ruta de la Seda, de la que Xian está considerada punto de partida y de la que València es «punto de interés», cuyo espíritu sedero vive un particular rebrote. Una como punto de origen y la otra, como punto de transformación.

Ribó aseguró, en ese sentido, que «a través de esta histórica vía comercial y cultural, cargada de simbología como puente de intercambio entre los continentes asiático y europeo, podemos empezar a forjar nuestros vínculos. Especialmente de cara a la capitalidad del diseño que ostentará nuestra ciudad en 2022». Por ello, también estuvo presente, en otro terminal, el concejal de Turismo e Internacionalización, Emiliano García. Ribó confiaba que la firma del hermanamiento comience un proceso de «colaboración en el ámbito cultural, universitario, social, turístico, económico y tecnológico con la clara vocación de servir de plataforma de enriquecimiento mutuo».

China es el estado que más ciudades tiene hermanadas con València. Xian se une a Chengdu y Cantón (Guanzou). Así mismo, hay vínculos con la Valencia de Venezuela, la capital de California, Sacramento, y tres ciudades europeas: Bolonia (Italia), Odessa (Ucrania) y Mainz (Alemania). Esta última fue la primera con la que se establecieron vínculos, en 1978 (el acto cumplió su 40 aniversario hace dos años). Con ese motivo, en verano de 2018 se plantó y quemó una falla en la ciudad alemana y existía el proyecto de traer el mercadillo de Navidad de la ciudad teutona a València.

Precisamente ésta en su versión castellana (Maguncia) y Bolonia son las únicas que disponen de calles a su nombre en la ciudad. Una plaza la primera y una calle la segunda.