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Cables y tuberías impidieron buscar la tumba de San Vicente

La excavación llevada a cabo el año pasado quedó inconclusa al topar con conducciones que impedían llegar a la zona donde puede estar el enterramiento del mártir, en plena calle San Vicente

Iglesia de Cristo Rey en la que se aprecia el corte del presbiterio. Al fondo, el monasterio. | G. CABALLERO

Iglesia de Cristo Rey en la que se aprecia el corte del presbiterio. Al fondo, el monasterio. | G. CABALLERO

Las excavaciones realizadas el año pasado en el monasterio de San Vicente de la Roqueta no sacaron a luz restos de la época romana en la que fue cautivo y martirizado San Vicente Mártir, patrón de València. No salió ni la tumba del mártir ni el primer templo constantiniano que se levantó en su memoria, lo que supuso un jarro de agua fría para el mundo vicentino. No obstante, el codirector de esa excavación y director del Centro Arqueológico de l’Almoina, Vicent Escrivà, ha asegurado a este periódico que esa excavación quedó incompleta y no se buscó precisamente en el punto donde podría estar, por lógica, la tumba del santo, que es en la calle San Vicente, fuera del monasterio, en el lugar que un día ocupó el altar mayor de la iglesia antes de que se derribara el presbiterio. Según ha asegurado Escrivà, las conducciones de luz, semáforos y agua lo impidieron, pero la excavación continuará y aunque no hay muchas esperanzas de encontrar al mártir, cuando se reurbanice el entorno del monasterio y se corten todos esos servicios, se completará la búsqueda, asegura.

La tradición y los informes arqueológicos dicen que San Vicente Mártir, martirizado hasta su muerte a principios del siglo IV, está enterrado en el Monasterio de San Vicente de la Roqueta (en la calle San Vicente, junto a la actual Plaza de España). El propio Jaume I ordenó levantar un templo en su honor en ese punto, templo al que luego le han sucedido diferentes construcciones hasta el siglo XVIII.

Así pues, en los años ochenta se hizo una gran excavación para buscar al santo, excavación que quedó inconclusa por el peligro de derrumbe del edificio, pero que permitió sacar, bajo el muro que hace de medianera con la parroquia de Cristo Rey, un sarcófago de plomo del siglo IV, es decir, compatible con la época del martirio.

Y treinta años después, tras la rehabilitación del edificio, se ha vuelto a hacer una excavación bajo el monasterio que hizo albergar muchas esperanzas pero que acabó, una vez más, en decepción. Según Escrivà, aparecieron restos medievales de gran valor, pero nada de la época románica. Y es que los arqueólogos creen que esos restos, incluida la tumba de San Vicente, estarán en el subsuelo de la iglesia contigua, concretamente bajo el presbiterio, que fue demolido en 1837 tras la desamortización y ahora es la calle San Vicente.

Escrivà asegura que en esta excavación estaba previsto buscar allí y que avanzaron varios metros hasta llegar a la cabecera de la iglesia, pero las conducciones de agua y unos cables de alta tensión lo impidieron, de manera que esos trabajos se han aplazado hasta que se lleve a cabo la reforma urbanística del entorno de la Roqueta y se corten esas canalizaciones.

Pocas posibilidades

En términos globales Escrivà cree que no hay muchas posibilidades de encontrar los restos del mártir, entre otras cosas porque las obras del metro y las propias conducciones de agua o luz pueden haberlos arrasado. Sin embargo, asegura que en arqueología hay que llegar hasta el final y no descarta, por remota que sea, la posible aparición de la tumba o restos del primer templo constantiniano. «Mientras haya un 1% de posibilidades lo intentaremos», asegura Escrivà.

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