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Cultura exige a la Iglesia estudios concluyentes para frenar el deterioro

La conselleria fija nueve actuaciones y pruebas imprescindibles en el ábside del monumento

Detalle de las humedades en los frescos. | M.A.MONTESINOS

Detalle de las humedades en los frescos. | M.A.MONTESINOS

La Conselleria de Cultura no quiere dejar escapar ningún detalle en los trabajos de diagnóstico previo a la restauración de los frescos de la Catedral, monumento que goza de máxima protección como Bien de Interés Cultural. En el informe del pasado mes de abril en el que la dirección general de Patrimonio, con Carmen Amoraga al frente, aprueba esta nueva intervención propuesta por el cabildo en la cúpula, se fijan nueve estudios y pruebas concluyentes y encaminadas a garantizar una solución definitiva al problema de las humedades que dañan las pinturas. La conselleria exige, entre otras cuestiones técnicas, determinar «sin ningún género de dudas» la composición y estado del relleno de la cubierta del ábside realizando para ello «catas realmente definitorias» del relleno; estudiar un sistema retráctil en los ventanales del ábside para airear la bóveda o determinar «sin ningún género de dudas» la composición de los morteros, así como mediciones de la temperatura y humedad a distintas horas del día. El cabildo llevará a cabo obras en el exterior, con pruebas de estanqueidad de la cubierta del ábside y desmontaje de la cubierta para hacer catas. En el interior de la cúpula se analizarán los elementos de relleno y en la bóveda se analizarán las patologías de las pinturas renacentistas.

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