Cáritas Valencia reclamó ayer «una mayor flexibilidad» en el acceso a las plazas de alojamiento para las personas sin hogar durante situaciones de «emergencia», como la ola de frío que afectó a la ciudad en las últimas semanas. Sin referirse directamente al albergue de Ciutat Vella, abierto a mitad de noviembre, Cáritas Valencia apuntaba a este recurso municipal, que gestiona Cruz Roja con fondos aportados por el departamento de Servicios Sociales del Ayuntamiento de València. En este centro especializado en acoger a personas sin hogar con covid o que tienen que estar en cuarentena por hacer tenido contacto con algún enfermo, se exige documentación en vigor a los usuarios para poder aceptarlos, bien sea el DNI o el pasaporte, tal como confirmó la concejala Isabel Lozano a Levante-EMV. El motivo es que funciona como un establecimiento hotelero, señaló Lozano.

Por ello, el director de Cáritas Ignacio Grande solicitó -sin citar este albergue- que «no se pida documentación original y en vigor a las personas que están en la calle y que necesitan, por el frío o la pandemia, dormir a cubierto estos días y que se relaje la exigencia de los criterios de atención», según matizó Cáritas en un comunicado. Grande advirtió que debido a las restricciones con motivo de la epidemia, «las posibles soluciones en materia laboral a estas situaciones de exclusión se han visto reducidas o directamente han desaparecido, por lo que la dependencia institucional de estas personas ha aumentado reduciéndose las posibilidades de su salida de esta situación de manera autónoma». Dicho de otra manera, hay ahora sintechos que necesitan estar varios días en un centro porque no tienen opción de pagarse una habitación, ya que trabajan en la economía sumergida como temporeros, camareros o vendedores, y las restricciones contra la covid han obligado a suspender esas actividades.

Desde que Cáritas Valencia puso en marcha su operativo para atender a las personas sintecho, el pasado 8 de enero, ha contabilizado un total de 193 pernoctaciones en sus plazas de alojamiento. El dato incluye los días de la ola de frío y lluvia que produjo la tormenta «Filomena» en la ciudad.

Eso supone que, tanto el centro de noche San Esteban como la vivienda cedida por el Arzobispado a Cáritas, como las plazas contratadas por la entidad en dos pensiones «estuvieron al máximo de su capacidad en estos primeros 20 días de refuerzo de la atención a los sintecho en València», añadieron otras fuentes de la organización.

Además, la atención continuada a estas personas en las calles y en el centro San Esteban, «así como la derivación de algunas de ellas a una pensión», permitió alojar e iniciar «una intervención con 38 nuevas personas a las que no se había acompañado con anterioridad». Con todo ello, Cáritas Valencia «ha triplicado las plazas para personas sin hogar y mantendrá este dispositivo especial durante otras dos semanas por la ola de frío».

Los técnicos de Cáritas Valencia consultados subrayaron que en una situación excepcional como la actual, «un alojamiento temporal y de emergencia no procede que exija la documentación en vigor y original». Más a un colectivo en el que hay numerosas personas que carecen de ella, «porque han sufrido robos o la han perdido en la calle». En el caso de los migrantes extranjeros, la dificultad se agrava porque carecen de «pasaportes originales» lo que les impide acceder a este recurso. «Nosotros en Cáritas no estamos pidiendo esa documentación», finalizaron.