El Consell Valencià de Cultura ha emitido un informe en el que avala el derribo de las antiguas naves de las Escuelas de Ingenieros Agrónomos (ETSIA) y la de Peritos Agrícolas (EUITA) porque el conjunto arquitectónico sufrió unas «alteraciones graves» en los años 60 y porque estas construcciones no gozaban de ninguna protección especial ni en el PGOU de València de1988 ni en el revisado en 2006. El órgano consultivo rechaza de este modo las peticiones de PP y Ciudadanos de València que solicitaron que se hiciese una valoración patrimonial del conjunto.

El Consell de Cultura relata que este enclave, construido entre 1962 y 1967, «ya sufrió alteraciones graves desde que se finalizó». Estas alteraciones comportaron la pérdida de buena parte «de su traza, el juego de volúmenes y masas y los perfiles urbanos», sobre todo a partir de la instalación de la Facultad de Psicología de la Universitat de València y el traslado de ambas escuelas técnicas al Campus de Vera. Asimismo, el dictamen del CVC evoca otro informe de este mismo organismo en el que se concluyó que el Cine Metropol de València carecía de suficiente interés arquitectónico como para impedir su demolición.

Las naves de Agrónomos, como el Cine de Metropol, carecen de suficiente valor artístico y patrimonial, argumenta el Consell Valencià de Cultura que rechaza los argumentos del PP y de Ciudadanos de València

En ese sentido, el CVC argumenta en el caso de Agrónomos, como en el del Metropol, que las administraciones competentes, el Ayuntamiento de València y la Conselleria de Cultura, deberían haber protegido en sus instrumentos de ordenación estas naves y como no lo han hecho, finalmente, han sido demolidas. Porque carecen de protección en el PGOU y porque el derribo se ajusta al ordenamiento jurídico y urbanístico, desde esa modificación de 2006.

El CVC explica, sin citarlas, que Ayuntamiento y Conselleria, debieron proteger estos inmuebles lo que hubiera impedido derribarlos. Por eso, evocar el pasado de este conjunto, más allá del valor sentimental, solo conduce hoy "a la melancolía", reflexiona.

El CVC rememora que en los años 60 no se realizó “el análisis sobre el valor patrimonial” de estas instalaciones universitarias por tanto no se llevó a cabo “la sustantivación de su interés cultural”, que corresponde a las administraciones actuantes. Como no se llevó a cabo esta protección, después se han producido esas alteraciones que han disminuido el valor arquitectónico de estos inmuebles. Y que como recuerda el Consell de Cultura, en 1986 y 2010, contaron con el beneplácito de las autoridades.