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Los chiringuitos de la Malva-rosa se reformarán en septiembre tras el visto bueno del ministerio

El derribo y renovación de los 14 restaurantes y arrocerías del paseo marítimo se encarece hasta los 800.000 euros por local tras el retraso en la ejecución - La moratoria de seis meses concedida por la pandemia se agota en abril

Terrazas en el paseo marítimo

Terrazas en el paseo marítimo F. CALABUIG

Los 14 chiringuitos de la playa de la Malva-rosa ultiman los trámites para iniciar en septiembre las obras de derribo y renovación de los locales una vez agotada la prórroga de seis meses que les concedió por la pandemia el Ministerio de Transición Ecológica (Miteca), que por su parte ya ha dado luz verde a al proyecto de adaptación de los restaurantes y arrocerías tradicionales de la playa. Tras el parón que ha supuesto y supone la pandemia por los sucesivos cierres y reaperturas de la hostelería, los dueños de las arrocerías y restaurantes tradicionales de la playa de la Malva-rosa empezarán a derribar los actuales chiringuitos de hormigón en septiembre próximo, una vez concluya la temporada estival.

La reforma de los chiringuitos, aseguran los hosteleros, supone un primer paso en el cambio de imagen que se anuncia para todo el paseo marítimo y las playas urbanas del Cabanyal y la Malva-rosa al hilo del plan de renaturalización del paseo marítimo y el plan especial del Cabanyal.

El presidente de la Asociación de Hosteleros de la Malva-rosa, José Miralles, asegura que los permisos de obras ya se están ultimando con la Concejalía de Actividades, con cuya titular ha habido ya varias reuniones durante los meses de pandemia.

La previsión es iniciar una vez pase el verano las obras de los locales, que quedaron aparcadas por la pandemia y el confinamiento. La adaptación de los locales, de hecho, ya debería estar en marcha, pero los hosteleros solicitaron a Costas en octubre pasado una moratoria de seis meses en la reforma de los negocios.

Figuración de uno de los nuevos chiringuitos.

Con la aprobación del proyecto que los hosteleros presentaron al Ministerio de Transición los locales pierden superficie de terraza en el paseo pero ganan esta superficie en la primera planta de los edificios, que ahora está destinada a almacén. En ningún caso se podrán superar las dos alturas (planta baja y superior).

Los empresarios se muestran ilusionados con el proyecto de remodelación con el que se pone solución a un conflicto que arrancó hace ya más de una década cuando el ministerio revisó las concesiones y ordenó el derribo de parte de las terrazas de los locales ubicados en dominio público marítimo-terrestre.

Las reticencias que la Demarcación de Costas puso a los usos terciarios al hilo de la tramitación del plan especial del Cabanyal el pasado verano se dan por resueltas en la asociación de hosteleros, que sigue adelante con los planes de remodelación tras la obtención del visto bueno del ministerio.

La inversión para renovar los locales se ha disparado diez años después de plantearse el proyecto. «Los costes de entonces no son los de ahora», asegura José Miralles. La renovación de los chiringuitos supondrá un desembolso de 800.000 euros por local, frente a los 500.000 euros que se barajaron en su día. «Nos ha cogido en el peor momento, pero vamos a hacerlo porque es una inversión de futuro, que va a suponer un cambio radical en la fachada marítima».

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