Levante-EMV

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Ribó fuerza la agricultura urbana mientras la huerta real retrocede

Urbanismo cuestiona la obligación de incluir huertos en los PAI

El PAI de Benimaclet con los huertos espontáneos. f.bustamante

Mientras el alcalde, Joan Ribó, de Compromís, apuesta de manera decidida por la agricultura urbana a través de un plan que obligará a incluir los huertos urbanos como dotaciones en los planes urbanísticos, el abandono de la huerta productiva parece imparable. Iniciativas como el Banco de Tierras creado por Compromís en 2017, con solo ocho parcelas, no termina de cuajar. La superficie de huerta cultivada en València con datos actualizados de 2019, revela que entre 2003 y 2019 se han perdido 700 hectáreas en el término de València, donde hay 3.000 hectáreas de campos de cultivo, de las que 2.000 son huerta (arroz y hortalizas), frente a las 2.700 que había en 2003.

El abandono de la huerta, que el ayuntamiento ha empezado a penalizar con multas de 300 euros y la apertura de 13 expedientes el último año, tocó fondo en 2015 con solo 1.800 hectáreas, aunque en los últimos años ha habido cierta recuperación llegando a las 2.000 hectáreas. La continuidad, sin embargo, no está garantizada. El 70% de los apenas mil agricultores y agricultoras profesionales supera los 55 años.

Las iniciativas como los enclaves de huerta, previstos en el Plan de Protección de l’Horta, que permiten ocupar huerta perdida a cambio de rehabilitar una superficie similar, apenas ha tenido eco en València, donde solo se ha tramitado un enclave en la Punta.

Mientras la huerta real languidece la agricultura urbana va al alza y Compromís busca, a través del Plan de Agriculturas Urbanas, generalizar su implantación incluyendo los huertos urbanos como obligación en los nuevos PAI. Una obligación que a día de hoy no tiene base legal y que exigiría en todo caso una modificación en la Ley de Ordenación del Territorio (Lotuv) para crear una nueva categoría de suelo dotacional, explican fuentes de la Concejalía de Desarrollo Urbano. Hasta ahora los huertos urbanos que se han creado, como los del parque de Malilla, se han ubicado en suelos calificados como zona verde, detrayendo espacio público destinado a jardines a favor de un uso privativo e individual, en este caso, la producción para autoconsumo de verduras y hortalizas.

La Concejalía de Desarrollo Urbano analiza, entre otras, las necesidades de suelos dotacionales y ya lo ha llevado a cabo en Campanar, Natzaret, Torrefiel, Orriols, Cases de Bárcena, Cabanyal y Malilla.

Ribó fuerza la agricultura urbana mientras la huerta real retrocede

El impulso de Compromís a los huertos urbanos en los últimos años se ha traducido en la aparición de casi medio centenar de espacios agrícolas en la ciudad. Además de los cuatro huertos urbanos de gestión pública, ubicados en el parque de Malilla, Sociópolis, la Rambleta y la calle Vaixell, están los huertos escolares y los surgidos de manera espontánea en terrenos (públicos y privados) pendientes de urbanizar desde hace años, como los huertos de Benimaclet y el Cabanyal.

A diferencia de los huertos públicos, con un parcelario delimitado, sistema de riego, vestuarios y almacenes, los huertos espontáneos suelen distinguirse por la amalgama parcelaria, la ausencia de un sistema de riego y la variedad de cachivaches, como somieres usados y palés, que se usan de cerramiento. Para mejorar su integración paisajística se pondrá en servicio un teléfono de información a través del Consell Agrari, que promoverá además un modelo agroecológico con una guía de buenas prácticas para evitar prácticas contaminantes como el uso de pesticidas.

La reactivación de los desarrollos urbanísticos en barrios como Benimaclet o el Cabanyal ha puesto en peligro los huertos espontáneos. Su consolidación ha generado un intenso debate entre vecinos, urbanistas y responsables políticos. Un debate en el que hay vecinos que destacan que «los huertos no son jardines» y son necesarias otras dotaciones de barrio, como juegos infantiles y saludables o zonas deportivas. Como sea, los huertos urbanos públicos funcionan, y salvo los de Sociópolis, que están al 70% de ocupación, todos tienen plena ocupación y «lista de espera»

Las huertas productivas de En Corts y Campanar son de las mejor conservadas y se han convertido en la pandemia en un espacio muy transitados por los vecinos. Los huertos urbanos del parque de Malilla (foto superior) ocupan 10.000 metros cuadrados.

Compartir el artículo

stats