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Natzaret renace con el tranvía y la ciudad deportiva del Levante

La asociación vecinal pide un plan para descontaminar el tramó final del río

Natzaret renace con el tranvía y la ciudad deportiva del Levante

Natzaret renace con el tranvía y la ciudad deportiva del Levante

El durante décadas olvidado barrio de Natzaret, situado a espaldas del Puerto de València, resurge al socaire de las nuevas infraestructuras y dotaciones verdes y deportivas previstas, entre las que destacan la llegada dentro de un año del tranvía (L10), la nueva ciudad deportiva del Levante UD, con una inversión inicial de 15 millones de euros, y el futuro parque de Desembocadura, con 86.000 metros cuadrados de superficie y cuya primera fase, que comprende los antiguos terrenos de la fábrica Moyresa, se pondrá previsiblemente en uso este año.

Los proyectos de inversión pública y privada han revalorizado el barrio, donde ya a raíz del confinamiento y la pandemia del coronavirus se trasladaron muchos vecinos que huían del centro de la ciudad en busca de casas «de poble» más amplias. «El año pasado llegaron bastantes vecinos nuevos que han rehabilitado casas y ahora están viniendo más que quieren vivir en la fachada marítima», apunta el portavoz de la Asociación de Vecinos de Natzaret, Julio Moltó. Los alquileres en Natzaret «todavía son asequibles si los comparas con el Cabanyal, donde están más disparados» y donde además apenas hay oferta. Los alquileres en el nuevo barrio de Moreras, ubicado entre la Ciudad de las Artes y Natzaret, también han subido exponencialmente tras reanudarse las obras de la L10, que conectará el centro de la ciudad desde la calle Alicante con la Ciudad de las Ciencias, Natzaret y la Malva-rosa. En Moreras, donde se han retomado al menos seis promociones de viviendas paralizadas por la crisis de 2008, los precios de alquiler superan ya los 900 euros.

Moltó valoró ayer la aprobación por parte del Consell Jurìdic Consultiu del plan especial de la zona sur 1 del puerto, que incluye la Ciudad Deportiva del Levante UD y el Parque de Desembocadura, que supone uno de los últimos trámites para la entrada en vigor del citado plan, aprobado en 2017. Es, destacó Julio Moltó, «un paso muy importante que avanza en la buena dirección» y en la reconciliación del puerto con este barrio, que vio desaparecer su playa en los años 80 por la ampliación del recinto portuario.

Moltó afirma que las nuevas zonas verdes y la ciudad deportiva «dinamizarán el barrio, pero aún hay cosas por completar» como la cesión definitiva de los suelos a la ciudad. «Son terrenos que ya no tienen uso portuario y deberían devolverse a la ciudad, que de momento solo tiene la cesión a 25 años». Si el puerto hubiera cedido los suelos a la ciudad el canon de 200.000 euros que pagará el Levante UD de concesión de la ciudad deportiva los ingresaría el ayuntamiento, destacó Moltó, quien subrayó que la cesión de los terrenos afectados por el plan especial del puerto en la frontera con la ciudad (230.000 metros cuadrados) «no puede tener marcha atrás».

También queda por resolver que en el Parque de Desembocadura sea una realidad la solución hidráulica para el tramo final del río. La Concejalía del Ciclo del Agua está trabajando en una solución para descontaminar este tramo de la desembocadura, que acaba en una rotonda del puerto y que condiciona la segunda fase del gran parque de Desembocadura. La primera fase, sin embargo, ya está en marcha en los terrenos de la antigua fábrica de Moyresa. Su apertura provisional está prevista para este año. La urbanización definitiva de este gran parque, que supondrá un avance decisivo en la culminación del Jardín del Turia, será objeto de un concurso de ideas.

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