El Domingo de Ramos es una de las celebraciones religiosas más esperadas para cualquier devoto, pues en el sexto domingo de Cuaresma se conmemora la entrada de Jesucristo en Jerusalén. De devoción, precisamente, saben mucho en los barrios del Grao y Cabanyal-Canyamelar, que dan hoy la bienvenida a una Semana Santa Marinera atípica marcada, por segundo año consecutivo, por la pandemia del coronavirus.

Así, frustración y júbilo se entremezclan en las cinco parroquias a las que se adhiere la fiesta marinera. Por un lado, los fieles se muestran agradecidos por poder rendir culto a la imagen de Jesús, respetando siempre las limitaciones de aforo de los templos, lo que ha causado el enfado de las personas que no han tenido la oportunidad de acceder a las diversas iglesias esta mañana.

Por otro, lamentan que, de nuevo, la crisis sanitaria "destroce toda nuestra ilusión". "Somos una fiesta interrumpida, hoy podría haber sido un día muy bonito y toda nuestra esperanza se ha ido al traste", manifiesta Lola Pérez, responsable de vestuario de la Cofradía del Cristo de Medinaceli. Según lamenta, "todo es telemático, frío e impersonal. Echo de menos poder abrazar a mis hermanos cofrades y sentir la alegría en cada desfile".

Un «dolor» que también comparten los distintos Hermanos Mayores de la fiesta y cargos directivos, que no han faltado a la cita cargando exuberantes palmas en sus manos. Es el ejemplo de Santiago Monleón, vice-hermano mayor de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Palma, quien afirma "tener la esperanza de poder celebrar la Semana Santa el año que viene". "Al menos", asume con consuelo, "este año no estamos confinados".

Semana Santa: entre pantallas y decepción

Como su cofradía, el resto de entidades festivas del Marítimo han digitalizado su fiesta, celebrando encuentros y juntas a través de dispositivos móviles y aplicaciones como Zoom. Una apuesta por las TIC que también se prolonga durante esta gloriosa semana, pues se retransmiten procesiones y eucaristías a través de 'streaming'. De este modo, la capilla de la Parroquia de Santa María del Mar, en la avenida del Puerto, ha copado los objetivos de decenas de cámaras.

"Tengo la esperanza de poder celebrar la Semana Santa el año que viene, al menos este año no estamos confinados"

En su interior, un aforo limitado de 75 personas ha llenado cada asiento. Tras sus puertas, un goteo incesante de personas exclamaba el mismo interrogante: ¿por qué no puedo entrar? Una estampa que se ha repetido en otras parroquias, como Nuestra Señora de los Ángeles o Cristo Redentor-San Rafael, donde se han podido escuchar exclamaciones y súplicas. "Quiero ver al Cristo de Medinaceli", rogaba una señora.

Otra, como es el caso de Amparo Romero, se ha quedado con el anhelo de contemplar al Cristo del Salvador. A sus 80 años, cada Semana Santa recorre los 60 kilómetros que separan su domicilio de los Poblats Marítims para admirar las distintas imágenes. Con pesar, aplaza el encuentro al próximo año: "tengo muchas ganas".

Existen otras devotas a las que, por el contrario, el cambio horario les ha jugado una mala pasada, pues no han llegado a tiempo a la bendición de ramos y palmos, así como a las misas y eucaristías.

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Semana Santa Marinera 2021

La Semana Santa Marinera dio comienzo el Viernes de Dolor a los actos de su versión 2021, la segunda que se hace por completo sin procesiones en la calle y la tercera sin los principales tras las lluvias de 2019. Todo aquello que puede celebrarse es en el interior de las cinco parroquias que froman parte del entramado social de la fiesta marinera. Puedes consultar el calendario de actos programado pulsando aquí.