Una junta de gobierno convocada con carácter extraordinario y urgente ha aprobado la concesión y, por consiguiente, el ingreso en cuenta, de 1,8 millones de euros a un total de 323 comisiones de falla de València. Es la subvención a monumento prometida a éstas por acogerse al Plan Especial de Fallas 21-22. Es decir, comprometerse durante el pasado ejercicio y el que viene a gastar por lo menos un 75 por ciento de lo que invirtieron para 2020, para esas fallas que aún están por plantar y que se contrataron sin pensar ni por asomo que iba a producirse una pandemia.

Es la subvención «del 25 por ciento» de toda la vida, pero que ahora está condicionada a hacer ese esfuerzo económico y que, en este caso, sube del 25 al 30 por ciento.

El concejal de Cultura Festiva, Carlos Galiana, aseguró que «ya estamos trabajando» sobre la otra gran inyección para las comisiones de falla: la ayuda suplementaria. El particular «Plan Resistir» de las comisiones, que se aprobó hace dos meses en el pleno municipal (mediante una moción alternativa a la presentada por el PP) pero que, 70 días después, aún no se ha activado.

Esa segunda tanda económica es básica para que las comisiones puedan hibernar sin gravar excesivamente a sus falleros y, por consiguiente, puedan evitar una deserción más o menos masiva de miembros de las comisiones que, a su vez, por efecto dominó, pudiera comprometer los pagos a los artistas falleros.

Las 323 comisiones son gran parte de las que se plantan en la ciudad. De hecho, apenas son once las que fueron rechazadas de origen por pedir la subvención sin haberse acogido al Plan Especial, que era requisito indispensable.

Galiana aseguró, sobre el 30 por ciento aprobado ahora, que «es importantísimo ayudar a las comisiones para no perder el tejido asociativo del que dependen muchos sectores económicos de la ciudad, como la indumentaria, los artistas falleros o la pirotecnia. Sin falleras y falleros, no seríamos Patrimonio de la Humanidad».

El Grupo Municipal Ciudadanos fue el primero en interpretar esta aprobación, restándole importancia al calificarlo como un ingreso «con el que las comisiones ya contaban».