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Tribuna

Un obrador medieval para dinamizar Ciutat Vella

Un obrador medieval para dinamizar Ciutat Vella

Un obrador medieval para dinamizar Ciutat Vella

Hace unos pocos días el periódico Levante-EMV anunciaba el hallazgo de un obrador medieval, ubicado en la calle de las Danzas, camuflado bajo edificación decimonónica, que también podía haber sido casa gremial de los «abaixadors» o tundidores valencianos.

Se trata de un edificio de grandes dimensiones, construido en el periodo foral y que, en su origen debió tener tuvo tres alturas. La planta baja debía contener el citado obrador, sobre éste se situaría una zona administrativa (que conserva un alfarje medieval lígneo) y remataría el edificio, la tradicional andana valenciana.

Si se recuperara, el edificio sería el único obrador medieval existente en Valencia y si se demostrara su carácter gremial, sería uno de los tres únicos edificios restantes de ese tipo, junto al Colegio del Arte mayor de la Seda y el gremio de Fusters (palacio de Balmes). Su emplazamiento le hace estar incluido, por su cercanía a la Lonja y al mercado central, en plena zona turística y comercial de la ciudad, permitiendo que los visitantes del nuevo monumento no tuvieran que desviarse de la tradicional ruta turística valenciana.

El edificio conserva una potente estructura pétrea, que no presenta problemas de estabilidad ni mermas importantes, existiendo también núcleos de escaleras de las actuales viviendas, que podrían utilizarse, faltando sólo la incorporación de un par de ascensores para vencer las barreras de accesibilidad. Eliminando las actuales medianeras, se recuperaría un gran espacio diáfano en el que los únicos elementos existentes serían unas colosales pilastras de cantería sujetando un forjado de viguetas de madera y revoltón de yeso, elevado unos 5 metros de altura.

Conociendo el delicado estado actual de nuestras antiguas asociaciones gremiales, este descubrimiento podría ser una oportunidad para evitar la perdida de oficios y revitalizar económicamente un sector en franco abandono. ¿Qué uso más propio para un espacio que se concibió como obrador en el siglo XV, que usarlo como obrador en el siglo XXI? Por ello, se propone su uso como un gran obrador, con oferta variada, donde sus visitantes podrían observar cómo se confeccionan los productos que inmediatamente van a comprar.

En la edad media los oficios se agrupaban por calles donde disponían de una oferta comercial idéntica, pudiéndose comparar precios y calidades; aquí, las plantas del edificio cumplirían el cometido de las antiguas calles. Es decir, en cada nivel del edificio se podrían adjudicar espacios a artesanos que trabajaran con un mismo material (textil, metal, piel, etc.).

De esta manera, como en el medievo, el comprador interesado en algo concreto acudiría al lugar donde se vendiera aquello que necesita.

Este hallazgo se plantea como una oportunidad para que la ciudad de València recupere un edificio industrial foral, regenere tejido urbano histórico incitando a su colonización, promueva la continuidad de los oficios y contribuya a que esa forma de vida artesanal no desaparezca.

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