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La arquitectura moderna a revisión

La obra de Moreno Barberá, Escario, GODB, y edificios como el Espai Verd serán catalogados y protegidos

La arquitectura moderna a revisión

La arquitectura moderna a revisión

El catálogo de edificios protegidos del Ayuntamiento de València saldará deudas con la arquitectura moderna. Tras intervenciones polémicas como el derribo de los talleres de la Escuela de Agrónomos de Moreno Barberá, la Concejalía de Desarrollo Urbano impulsa una nueva actualización del catálogo. Lo hará, según informaron fuentes de la citada delegación, con la socialista Sandra Gómez al frente, a través de la revisión pormenorizada del PGOU actualmente en marcha.

La última revisión integral del Catálogo Estructural de Bienes y Espacios Protegidos de Valencia se hizo en 2015 y, según apuntó Gómez, «el gobierno del PP dejó fuera todos los edificios de estilo moderno con los que cuenta la ciudad».

La revisión pormenorizada incluye también la revisión del catálogo de bienes pormenorizado barrio a barrio. El servicio de Planeamiento definirá así «los criterios a valorar en los edificios más recientes para que todos aquellos que sean singulares por diferentes motivos se puedan preservar para futuras generaciones, incluyendo en la memoria urbana de la ciudad la historia más reciente que así se considere».

Entre los grandes olvidados del catálogo se encontraría la obra de los arquitectos del Movimiento Moderno, que a pesar de su abundante producción «está particularmente infrarrepresentado en nuestros catálogos estructurales de protección», apuntó Gómez.

La Real Academia de Bellas Artes de San Carlos apuntaba recientemente, al hilo de los derribos en Agrónomos previos a la ampliación del Hospital Clínico, que de los 1.007 inmuebles declarados Bien de Interés Cultural (BIC) en la Comunitat Valenciana, ninguno de ellos pertenece a la Arquitectura Moderna.

En la actualidad, edificios como la Casa Judía (Joan Guardiola); el antiguo Cine Capitol (Joaquín Rieta); la sede del Banco de Valencia (Javier Goerlich); la de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad en Ruzafa y Obispo Amigó (Antonio Gómez Davó); y la Delegación de Hacienda en València (Francisco Echenique y Luis Calvo); la Finca de Hierro (Vicente Figuerola); Espai Verd (Antonio Cortés); el Palacio de Congresos (Norman Foster); el Muvim (Guillermo Vázquez Consuegra); o el Edificio Veles e Vents (David Chipperfield), entre otros muchos, no forman parte del Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano, al no estar catalogados como Bien de Interés Cultural o como Bien de Relevancia Local. Lo mismo sucede, dentro de la arquitectura industrial, con las Naves Cross.

De los cerca de 90 inmuebles de València inscritos en el Registro Docomomo Ibérico, son BRL, entre otros, los Colegios Jesús y María (Agustín Borell); Guadalaviar (Fernando García Ordóñez); y Pureza de María (Mauro Lleó), así como gran parte de los edificios universitarios proyectados por Moreno Barberá en la Avenida Blasco Ibáñez. No lo son, en cambio, el Edificio Alonso (Luis Albert Ballesteros); el Edificio Merle (Ignacio de Cárdenas); el Edificio Gómez Trénor (Luis Gutiérrez Soto); el Edificio Moróder (Miguel Fisac); los Edificios Cadahia (Estudio GO.DB); la Torre Ripalda, más conocida como la Pagoda (Antonio Escario); el Colegio Alemán, recientemente ampliado; la sede de la Confederación Hidrográfica del Júcar (Miguel Colomina) y la del Colegio Territorial de Arquitectos (Emilio Rieta).

La Facultad de Psicología (antigua Escuela de Ingenieros Agrónomos) es uno de los edificios construidos por Moreno Barberá, arquitecto adscrito al Movimiento Moderno, en Blasco Ibáñez. El Colegio Alemán, icono de la arquitectura moderna, que acaba de ser ampliado

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