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El antiguo colegio de los Jesuitas recuperará el pabellón derribado

La compañía religiosa pide licencia de obras para rehabilitar el edificio protegido anexo al Jardín Botánico y al futuro Jardín de Trini Simó, cuyas obras se desarrollarán en paralelo

La alameda que daba
 entrada al Colegio de San 
José desde el paseo de la 
Petxina.  archivo josé huguet

La alameda que daba entrada al Colegio de San José desde el paseo de la Petxina. archivo josé huguet

La Compañía de Jesús (Jesuitas) ha solicitado licencia a la Concejalía de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de València para la rehabilitación integral del antiguo colegio de San José, ubicado en la esquina de la gran vía Fernando el Católico con el Paseo de la Petxina. Se trata de una puesta a punto de todo el edificio, así como de la iglesia anexa de estilo neobizantino impulsada en paralelo con los planes del Ayuntamiento de València para la transformación de la manzana del antiguo solar de Jesuitas y el Botánico en una gran isla verde.

El ayuntamiento tiene previsto convocar este año un concurso de proyectos para diseñar el jardín del denominado solar de Jesuitas, en su día propiedad de la Compañía de Jesús. Tras el concurso de ideas se impulsará un plan director en el que se definirán los usos y gestión de los espacios verdes pero también de los edificios patrimoniales de la manzana, públicos y privados, donde entrarían la iglesia y el colegio de los Jesuitas, así como las iglesias de la plaza de San Sebastián y la alquería de la calle Beato Gaspar Bono.

El antiguo colegio de los Jesuitas recuperará el ala derribada

Los planes de la Compañía de Jesús van, según ha sabido este diario, incluso más allá de la rehabilitación del edificio, casi en desuso desde hace décadas y al que ahora se quiere dar un uso más intenso con un proyecto de carácter asistencial e incluiría la reconstrucción del ala este del antiguo colegio, derribada hace años, recuperando así la estructura de tridente original del edificio. El proyecto de restauración y reconstrucción del colegio, de ubicación estratégica en la gran vía Fernando el Católico con la Petxina, la dirigirá el arquitecto José María Tomás, y prevé la recuperación de la edificabilidad y volumetría perdida en el colegio con el derribo del pabellón este hace ya varias décadas.

El Colegio de San José se construyó, según proyecto de Josep Quinzá, en 1879, aunque lo acabaría de construir Joaquim Maria Belda. Se trata de un edificio de planta abierta, en el que sobresale la capilla de estilo neobizantino obra también de Joaquín Belda. La planta del colegio era simétrica, en origen en forma de «U», con dos alas laterales y la capilla en medio (lo que le confería la imagen de tridente).

En sinergia paisajística con el Botánico, en su acceso, recayente al actual paseo de la Petxina, se creó un frondoso jardín, con una alameda a la entrada que servía a la vez de separación entre la carretera y el edificio.

La fisonomía del colegio de Jesuitas se vio muy alterada con los planes urbanísticos de 1946 y 1966. El colegio fue objeto de varios derribos y además se segregó y vendió el jardín, al que los planes urbanísticos asignaron edificabilidad. Los Jesuitas trasladaron entonces el colegio a los terrenos adquiridos en la salida de Ademuz, donde los arquitectos Borso di Carminati y Rafael Contel construyeron en 1962 un moderno complejo educativo, destacado, entre otras cosas, por sus amplias y modernas dotaciones deportivas.

La excesiva edificabilidad asignada a la manzana de Jesuitas, anexa al Jardín Botánico, fue rectificada a la baja con el plan general del primer gobierno democrático, rebajándola a más de la mitad. Los acuerdos de permuta que el gobierno municipal de Rita Barberá, instado por el colectivo vecinal «Salvem el Botánico», llevó a cabo con los promotores que habían comprado el suelo permitieron liberar los terrenos del hormigón. En 2013 se firmó el acuerdo con Expogrupo para trasladar la edificabilidad de Jesuitas a la avenida Aragón.

La volumetría y esquema del colegio de San José, obra de Quinzá, se alteró en los años 40 y sucesivos cuando se derribó el ala este, cuya huella aún se aprecia hoy día

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