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Reponen los puestos a los cuatro vendedores del Mercat del Grau

El ayuntamiento invertirá más de 250.000 en recuperar vitrinas, expositores y neveras

Las obras del Mercat del Grau
entran en su fase definitiva.

Las obras del Mercat del Grau entran en su fase definitiva.

«Identidad de mercado» es el concepto por el cual el complejo comercial que conformará el Mercado del Grao -cuando se inaugure- tendrá paradas y espacios con una línea armónica en el diseño de sus elementos. Y esa unidad de paisaje pasa, además, por una de las últimas decisiones adoptadas durante la reconstrucción del emblemático edificio y que ejemplificará a las demás: el ayuntamiento va a llevar a cabo la reconstrucción de las paradas existentes antes de la remodelación e invertirá más de un cuarto de millón de euros en devolver a la vida a los auténticos supervivientes que tenía el decano de los mercados municipales, los particulares «últimos de Filipinas» de un espacio que ahora se presentará reconvertido tanto como lugar para lo que siempre fue, compraventa de productos alimenticios, pero también espacio cultural y de recreo.

En el momento de cerrar sus puestos para reconvertirlo permanecían en el mismo una pescadería, una tienda de salazones, una charcutería y una cafetería. Sus «paraetas» fueron demolidas. Ahora, todos ellos verán reconstruidos, a través de una modificación de crédito a favor de la Concejalía de Comercio, los elementos que había en las paradas y que cayeron forzosamente bajo la piqueta, léase vitrinas, neveras, expositores refrigerados y similar. De hecho, la inversión es de 195.856 euros para el material propiamente dicho, 14.102 para la redacción del proyecto y 9.401 tanto para la dirección de obra como la misma cantidad para la coordinación de seguridad.

El Mercat del Grau es una de las obras emblemáticas de la delegación de comercio. Tras la aparición de problemas estructurales, la obra ha seguido un lento proceso de recuperación, que se acerca a su tramo final.

El edil Carlos Galiana destacaba en ese sentido que «hemos tratado de reconocer con esta acción a los cuatro vendedores que durante mucho tiempo resistieron y continuaron ofreciendo sus servicios al barrio. Los mercados municipales son un eje fundamental del comercio de proximidad de València. Además suponen una puerta de salida de gran importancia de los productos de la huerta de nuestra ciudad y de kilómetro cero».

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