La peatonalización del centro histórico avanza inexorable, pese a las voces en contra, con el inicio de las obras de reurbanización ayer de la turística y monumental plaza de la Reina, que se harán de manera simultánea con las obras de las plazas de Brujas y el Mercat, que arrancaron la semana pasada. Dos intervenciones de alcance que tendrán el centro histórico levantado y en obras durante al menos un año. Dos hitos en la «ciudad de plazas» que impulsa el gobierno del Rialto que se suman a la peatonalización provisional el pasado verano de la plaza del Ayuntamiento.

La plaza de la Reina, un espacio inacabado y fruto del derribo de varias manzanas de casas y del convento de Santa Tecla, dará paso dentro de un año a un «gran ágora», según destacó ayer el alcalde, Joan Ribó, durante la visita a las obras adjudicadas por 10,7 millones de euros, de los que la UE aportará 3,3, y que dirigirá, en UTE con TES, el despacho de José María Tomás Llavador, autor junto con el ya fallecido Antonio Escario del diseño ganador.

La plaza más turística de València, presidida por la Catedral y la torre de Santa Catalina, duplicará el arbolado (pasando de 53 a 115 ejemplares), contará con casi mil metros cuadrados de especies arbustivas diversas. La presencia del aparcamiento subterráneo de dos plantas construido en los años 70 que hay en medio de la plaza y que también se remodelará y modernizará, limita la plantación de arbolado, si bien la plaza incorporará pérgolas y toldos que multiplicarán por cinco la superficie de sombra actual hasta llegar a los 1.317 metros cuadrados. Para garantizar el confort climático habrá además difusores de agua y fuentes.

El alcalde, Joan Ribó, pidió ayer a los vecinos y comerciantes del Centro Histórico, con miles de negocios afectados, «comprensión» con las obras . «Para hacer una tortilla hay que romper huevos», afirmó. Ribó quitó importancia a las críticas de vecinos y comerciantes, que ayer reprocharon falta de información sobre las alternativas al parking y al acceso a los garajes, y destacó que «al principio las protestas son normales pero al final es beneficioso». «Los que van en coche no compran, compra el que va a pie», aseveró el alcalde.

La pavimentación de la plaza, donde el espacio central se reservará para acoger eventos como el mercado tradicional de la «Escuraeta» y el de Navidad, será de piedra travertina y granito. Será una plaza con diferentes espacios y «flexible». Habrá zona de juegos infantiles, asientos y bancos adaptados, contenedores soterrados, dos fuentes para beber, aparcabicis, una estación de Valenbisi, quioscos, una parada de taxis en la calle del Mar y puntos de carga y descarga.

La reforma de la plaza de la Reina estuvo precedida de un plan de participación ciudadana previo para tratar de conciliar las necesidades de todos (vecinos, comerciantes, hosteleros, transporte, fallas, mercados artesanales y hasta el cabildo de la catedral) en una plaza de un uso intenso que hasta ahora era «una gran rotonda» donde el protagonista era el coche.