El último año que la ciudad de València tuvo cruces de mayo en sus calles, plazas y portales se plantaron 51 obras florales. Con las limitaciones de movilidad todavía vigentes y, sobre todo, con la paralización de la actividad en los colectivos festivos, es todo un éxito que el próximo día 3 de mayo haya 42 de estas obras en esas mismas calles, plazas y portales. Y así será. Todas ellas participarán en el concurso que organiza Lo Rat Penat y que ha concedido un verdadero balón de oxígeno económico a los colectivos que ha sido clave para que retomen la tradición: doscientos euros por cruz, una cantidad con la que ya se puede empezar a hacer una obra seguramente con menos pretensiones que en otras ediciones, pero sí más que suficiente para poner en marcha la que será primera gran fiesta en la calle.

Y puede realizarse, estando aún en el primer semestre, porque las rutinas van a cambiar. Surgidas muchas veces de la iniciativa de comisiones de falla, ahora los grandes protagonistas serán los floristas, a los que se encarga la obra y para la que se invita a participar a los falleros, pero en la calle. Esa es la razón por la que el domingo por la tarde se aventura animada con la presencia de profesionales y aficionados llevando a cabo las composiciones florales. Aunque no podrá estar acompañada de actos, como bailes regionales, por obvias razones.

El concurso contará con gran parte de los colectivos habituales en los puestos de honor del concurso. Son las Fallas quienes corren con la mayor parte del censo y a ellas se les unen otros colectivos festivos, así como alguna parroquia y asociación cultural.

Una de las curiosidades es que, en esta situación tan excepcional, hay inscripciones nada habituales. Por ejemplo, el de una asociación entre dos comisiones: La Nova d’Orriols y Daroca-Padre Viñas competirán como una sola. O la Agrupación de Fallas del Carmen, que plantará la suya en el espacio natural de este barrio: la plaza de la Santa Cruz.

Además de las que van a concurso, iglesias como la de San Agustín también plantan y bendicen la suya en interiores.

Las cruces de mayo simbolizan el hallazgo de las maderas en que fue crucificado Jesús. La fecha de la «plantà» no se corresponde, sin embargo, con el día en el que el actual calendario litúrgico celebra «la fiesta de la Santa Cruz», el 14 de septiembre, sino que mantiene la antigua dedicación del tres de mayo, cuando se celebraba «la fiesta de la Invención de la Cruz».