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Sandra Gómez

"Un partido político no puede hacer la ciudad a su gusto o al gusto de su militancia"

«Existe la falsa percepción de que un modelo urbano de bajas densidades de población es más sostenible, pero no es así»

Sandra Gómez en la 
Lonja de València.  j.m.lópez

Sandra Gómez en la Lonja de València. j.m.lópez

El urbanismo, o mejor dicho, el modelo urbanístico que debe seguir la ciudad, se ha situado en el centro del debate político a raíz, sobre todo, del enfrentamiento entre los socios de Gobierno (Compromís y PSPV) por el PAI de Benimaclet, donde se enfrentan un modelo de poca edificabilidad y casas bajas, con los huertos urbanos como elemento fundamental; y un modelo de mayor densidad poblacional, con zonas verdes de esparcimiento y las dotaciones públicas más necesarias. La vicealcaldesa de València, Sandra Gómez, en calidad también de Concejala de Desarrollo Urbano, es más partidaria de este último.

¿Estamos en un momento crucial para la ciudad desde el punto de vista urbanístico?

Yo creo que estamos ante un cambio totalmente trascendental desde dos puntos de vista. El primero y más importante es un cambio de modelo de ciudad. Todos los grandes organismos y referentes internacionales nos están pidiendo que trabajemos por un modelo de proximidad, un modelo donde el ciudadano tenga unos servicios públicos garantizados, un centro de salud, un colegio, un espacio comercial e incluso la oportunidad de trabajar cerca de casa. Es lo que llamamos la ciudad 15 minutos, que es el modelo que venimos abanderando desde el Partido Socialista. Luego hay otro modelo de ciudad dispersa, modelo de ciudad dormitorio. Y aquí es donde hay que hacer mucha pedagogía, porque existe la falsa percepción de que un modelo de bajas densidades es más sostenible. La ONU y otros organismos proponen precisamente las ciudades de proximidad porque se concentran recursos y se evitan desplazamientos.

Benimaclet es el claro ejemplo de este debate.

Es un gran ejemplo de ello y de ahí debemos partir hacia el nuevo urbanismo de la ciudad. Porque nosotros también estamos defendiendo un cambio desde una óptica progresista. Aparte de modelo de desarrollo hay un tema que también se está debatiendo en Benimaclet, que es cómo a veces los partidos políticos cometen el error de intentar hacer la ciudad a su gusto, según sus propias inquietudes. O si me lo permite, a la inquietud de su propia militancia. Ya lo hizo el Partido Popular en el Cabanyal, donde quiso acabar con su identidad. Y podemos correr el riesgo de hacerlo en Benimaclet.

Aquí parece que los huertos urbanos también forman parte de ese debate, hasta el punto de que Joan Ribó los propone como dotación obligada en todos los planes urbanísticos.

En Benimaclet está previsto un gran parque y no hay nada más inclusivo que un parque, para que cualquier persona, mayor, joven, las familias, tengan un espacio de ocio, para hacer deporte, para poder pasar el sábado. Ese es el ejemplo de inclusividad. Si eliminamos ese parque para sustituirlo por una gran parcela, de hecho una parcela sobredimensionada de huertos urbanos, no estaremos posibilitando que haya juegos infantiles, instalaciones deportivas, áreas de descanso... Nosotros promovemos barrios inclusivos y ahí vamos a seguir. Con la crisis de 2008 ya hubo muchas personas que quedaron desamparadas y a mí lo que me preocupa es que haya determinada izquierda que deje de conectar con las familias trabajadoras por imponer determinados valores que son importantes pero no atienden a las necesidades y al día a día de las personas. Podemos correr el riesgo de que muchas de esas familias desconecten de nosotros.

No lo ha citado pero estamos hablando de Compromís. Me pregunto si es posible llegar a un acuerdo con sus socios de Gobierno.

Obviamente hay una diferencia y eso es innegable. Nosotros ponemos en el centro del debate a las familias trabajadoras. El problema real que vive Benimaclet es que los precios de la vivienda son altísimos porque en el fondo es una gran residencia de estudiantes al aire libre. Y porque no todos los padres pueden escolarizar a sus hijos en el barrio y no hay escuelas de 0 a 3 años, ni espacios culturales como los hay en el Cabanyal o en La Rambleta. Nosotros hablamos de cubrir las necesidades de las familias en contra de otros modelos que defiende Compromís más materiales. Son valores que tienen que integrarse, no superponerse, porque si no, estaremos generando otra clase de elitismo y clasismo en donde las familias trabajadoras al final quedarán las últimas.

Pues Compromís está muy decidido en este sentido. Ha lanzado una gran campaña publicitaria defendiendo su modelo en Benimaclet.

Me enfada como política de izquierdas que se cometan este tipo de errores por políticos que quieren ser de izquierdas o que pretenden representar a la izquierda. Me parece sinceramente un error.

Hablemos también de la huerta, porque ese es otro asunto cuyo futuro depende en gran medida del modelo urbano que se adopte. Un modelo expansivo, tal como usted lo define, saltaría más pronto que tarde la Ronda Norte y empezaría a consumir huerta.

Efectivamente. Desde luego la fórmula expansiva saltaría antes la Ronda Norte. Totalmente de acuerdo. Nosotros en 2015 llegamos a un acuerdo para que València no siguiera creciendo a costa de la huerta. Ahí entran los huertos urbanos de Benimaclet, que se han convertido también en un punto de encuentro y de ocio para el barrio. De hecho, nuestra propuesta es integrarlos en el parque. Ese es nuestro modelo, hacerlo todo compatible. Pero si eso no lo aprovechamos para que haya vivienda pública, colegios y otras dotaciones, la siguiente generación puede verse en la necesidad de seguir expandiéndose a costa de la huerta.

Otra gran cuestión limítrofe con el urbanismo y la sostenibilidad es la ampliación del puerto. Compromís está en contra y ustedes, los socialistas, están un poco a medio camino. ¿Cuál es su opinión?

Yo siempre he llegado a acuerdos con Joan Ribó y podemos llegar a acuerdos con matices. Ahora bien, no me siento representada con otro tipo de declaraciones como las que ha hecho la vicepresidenta Mónica Oltra, a la que escuché hace poco que el puerto era un casino de cuatro empresarios millonarios, lo cual me dejó absolutamente sorprendida. Yo vengo de familia trabajadora y del Marítimo, donde muchas familias tienen una conexión directa con el puerto. Por ejemplo, mi abuelo trabajó como transportista para el puerto. Así que me preocupa una vez más la desconexión que determinadas fuerzas de la izquierda pueden tener con la clase trabajadora. El puerto es una infraestructura importante, que además tiene una gran capacidad inversora, pero hay que hacer todo lo posible para que no tenga un impacto en el patrimonio natural. Si planteamos a la sociedad que elija entre medio ambiente y trabajo como si fuera una dicotomía imposible de compatibilizar, igual recibimos una respuesta que no nos gusta.

¿No se corre el riesgo de sobreactuar con la sostenibilidad y acabar bloqueando la ciudad?

Yo creo que la sostenibilidad siempre hay que protegerla. Y aquí me gustaría pedirle a la Dirección General de Costas que la única medida que nos ofrezca no puede ser llevarnos arena de las playas del norte a las playas del sur, sino regenerar con una política ambiciosa las playas del sur.

Hemos hablado de macrourbanismo, pero también hay pequeño urbanismo en discusión.

Ese es el segundo gran cambio, la revolución del espacio público que estamos viviendo en València con la ciudad de plazas, que ha permitido recuperar las plazas de Brujas, el Mercat, la Plaza de la Reina y muchas otras plazas de barrio. En 24 años de PP, no sé si era por no incomodar, se quedó todo pendiente de realizar. Y yo en primer lugar quiero lamentar las molestias a los vecinos y a los comerciantes porque diez meses de obras van a ser molestos. Pero lo vamos a intentar compensar con incentivos. Y hay una cosa que está absolutamente probado y es que los espacios peatonales amables generan más actividad comercial que una acera estrecha y coches a toda prisa.

En esta València de plazas sigue pendiente la más importante, la del Ayuntamiento.

Pues tengo una noticia y es que la próxima semana vamos a sacar las condiciones del concurso para la Plaza del Ayuntamiento, porque es una prioridad, y por tanto podremos iniciar ya ese concurso en 2021.

Aquí se ha utilizado el polémico urbanismo táctico, que es hacer zonas peatonales a base de maceteros.

No es el urbanismo más auténtico, pero es necesario cuando hay una necesidad apremiante de peatonalizar un espacio. Es el caso de la Plaza del Ayuntamiento y también, por ejemplo, en Pérez Galdós, donde los vecinos han planteado una reivindicación muy justa.

"Me sorprende que Morera se ponga de parte del Valencia"



El Partido Socialista y usted en concreto están siendo muy beligerantes con el Valencia CF para que cumpla sus compromisos y termine el nuevo Mestalla.Yo creo que debemos hacer todo lo que nos permita la legalidad y exigirle al club que cumpla sus compromisos. Esta ciudad le ha dado mucho al Valencia y lo único que le pedimos es que retome el nuevo estadio. Nada más. Porque da una mala imagen a la ciudad y porque nadie piensa en los vecinos de la zona, que llevan 12 años viviendo con una obra inacabada.

¿Recomendará que no se prorrogue la ATE?

Estamos en el años 2021 y después de seis años sin mover un dedo nos piden una prórroga. Cuando uno va al banco y pide una hipoteca hay que presentar un aval. Pues aquí nada de nada. Ni una sola garantía, ni un solo plano, ni un solo aval. Y además aconsejaría a algunos políticos que dejaran de marear.

¿A quién se refiere?

Me quedé muy sorprendida y la verdad es que no las entiendo las declaraciones que hizo el presidente de las Corts, Enric Morera, diciendo que el Valencia CF iba a presentar un nuevo documento, que por cierto no he visto aún. Me sorprende porque es el presidente de les Corts, no es un político cualquiera, es la segunda autoridad de la Comunitat Valenciana, y debe ser imparcial. No sé si está pensando más en la lista de València o en sustituir..., pero cuando un político antepone los intereses de una empresa al interés general eso tiene muy mal nombre, eso tiene un nombre muy feo. No creo que haya un interés económico por medio, pero sí un interés político. Y se ha equivocado.

¿Cree que esta postura de Compromís y de Morera puede darle alas al València CF?

Desde luego ha encontrado un apoyo.

Quizá sea también una forma de tranquilizar o congraciarse con la afición.

¿Tu crees que los políticos tenemos que actuar conforme a las expectativas electorales o conforme al interés general? A mi la gente me ha votado para que represente el interés general. Y lo mejor ahora es que el Valencia acabe el estadio. Pedir flexibilidad, mirar para otro lado, ponernos de perfil ante una empresa privada tiene un nombre muy feo, repito, por lo tanto creo que se están equivocando. Espero que al final deje de lado sus inquietudes personales de venir a València y separare una cosa de la otra.

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