La jornada previa al día grande de la Mare de Déu dels Desamparats se vivió ayer de una forma muy especial por los fieles que optaron por acercarse a visitar la Basílica antes de que los accesos a la plaza de la Virgen de València quedaran cerrados al público a media tarde. Si bien la mayoría de actos del programa tradicional no se van a poder celebrar este año, aquellos devotos que se acercaron y vieron de cerca a la Geperudeta coincidían al destacar la importancia de verla aunque solo fuera un momento, teniendo muy presentes que hace justo un año ni siquiera pudieron tener un encuentro furtivo con ella con motivo del estado de alarma.

La Mare de Déu dels Desamparats se prepara para recibir a sus fieles

Fueron muchos los que optaron por adelantar su visita obligada a la Virgen un día y a lo largo de toda la mañana de ayer la Basílica recibió la visitas de centenares de fieles. «No ha parado de entrar gente en toda la mañana, más del triple que en un sábado normal», según indicó uno de los responsables de puertas que controlaba en todo momento para que se respetara el aforo y ninguno se quedara en las zonas de paso.

Las mayores colas, que llegaban hasta mitad de la plaza, se produjeron pasadas las 10.30 horas de la mañana coincidiendo con la misa solemne. Durante el tiempo que duró la eucaristía el flujo de entrada se interrumpió. «Es complicado decirle a alguien que viene a visitar a la Virgen que se tiene que esperar tres cuartos de hora a que acabe la misa», reconoce Manuel.

Algunos se tenían que conformar con asomarse y ver a la Geperudeta a través del cristal del pórtico que da al pasaje de Emili Aparicio Olmos. «Vengo todos los años y el año pasado lo pude seguir por internet, si puedo mañana (hoy) vendré otra vez», reconocía Cristina, de 78 años. Otra mujer, Dolores, se acercó a la Basílica a llevarle un ramo de rosas blancas a la Virgen.

A las ocho de la tarde se celebró a puerta cerrada la Salve solemnísima, cantada por la escolanía de Nuestra Señora de los Desamparados, cuyos integrantes ya cubrían el aforo de la Basílica.

Un total de 76 agentes de la Policía Local velarán hoy para compaginar la pasión y devoción con la normativa anticovid todavía vigente en el mayor dispositivo de seguridad efectuado en la ciudad en tiempos de pandemia con motivo de la Missa d’Infants. Desde la concejalía de seguridad ciudadana se hizo un llamamiento para que nadie se acerque a la plaza de la Virgen sino tiene acreditación.