Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Arte, fauna y color para las casetas agrícolas del arrozal

El muralista Pedro Mecinas dibuja especies singulares como el chorlitejo patinegro o el martín pescador en los «lienzos en blanco» que ofrecen las pequeñas construcciones de l’Albufera

Arte, fauna y color para las casetas agrícolas del arrozal

Arte, fauna y color para las casetas agrícolas del arrozal

Arroz, agua y cielo han sido los elementos que han marcado el paisaje de l’Abufera desde que el mundo es mundo. Luego vinieron los motores, las casetas y las carreteras, y cuando todo apuntaba a que la situación solo podía ir a peor una iniciativa artística personal ha venido a poner en valor de nuevo la naturaleza que domina de forma abrumadora este espacio protegido del sur de València.

Arte, fauna y color para las casetas agrícolas del arrozal

Pedro Mecinas, grafitero, muralista, fotógrafo, tatuador y artista, ha comenzado a decorar las casetas que salpican el arrozal con pinturas de las aves más emblemáticas del parque o aquellas que más dificultades tienen para subsistir, lo que convierte su arte también en una reivindicación pública.

Arte, fauna y color para las casetas agrícolas del arrozal

Cuenta Mecinas que estaba haciendo un trabajo fotográfico sobre el arrozal cuando pensó en el juego que podrían dar las numerosas casetas de l’Albufera, lienzos en blanco la mayoría de ellos abandonados. Y qué mejor temática que la fauna avícola del parque natural, vistosa, coloristas, desconocida y a menudo amenazada.

Arte, fauna y color para las casetas agrícolas del arrozal

Empezó por la caseta de un amigo y a raíz de ahí los dueños de otros campos (las casetas son privadas) le pidieron que hiciera lo propio con las suyas. A día de hoy ya lleva cinco pintadas, pequeñas obras de arte en medio del arrozal en las que puede admirarse en gran tamaño al chorlitejo patinegro, el cernícalo primilla, la garza real, las golondrinas o el martín pescador. Esta misma semana estaba pintando una sexta caseta con la imagen de una abubilla. Y espera seguir pitando a otras muchas especies de la zona. El catálogo, dice, tiene 300.

Arte, fauna y color para las casetas agrícolas del arrozal

El éxito ha sido tal que ya le han llamado del Ayuntamiento de Silla y del marjal de Pego-Oliva para seguir proyectando su arte, que aprendió en la escuela de Bellas Artes y que consolidó en las calles, donde, según confiesa, siempre le gusta volver. En un sitio o en otro, el espectáculo está asegurado. El arrozal y l’Albufera, desde luego, son ahora un espacio aún mejor de lo que ya era.

Pedro Mecinas, que aparece en la foto superior pintando el cernícalo primilla, elige las aves por su vistosidad, su popularidad o sus problemas de supervivencia. Hasta ahora ha incluido en sus grandes obras de arte al chorlitejo patinegro, la garza real, el martín pescador, el aludido cernícalo primilla o la golondrina. Esta misma semana está pintando la abubilla y su idea es seguir ilustrando muchas casetas más con algunas de las 300 especies censadas en el parque natural.

Compartir el artículo

stats