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La ampliación del puerto obliga a modificar la toma de agua del Oceanogràfic y pagar un canon

La nueva estación de bombeo se traslada del dique norte a la Marina Sur y la Autoridad Portuaria ha hecho una concesión a 35 años con un canon anual de 14.000 euros

La ampliación del puerto obliga a modificar la toma de agua del Oceanogràfic y pagar un canon

La ampliación del puerto obliga a modificar la toma de agua del Oceanogràfic y pagar un canon

La ampliación del puerto de València, además de generar un intenso debate político, ha tenido también su efecto sobre el Oceanogràfic de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. En este caso, operativo. Las obras previstas por la Autoridad Portuaria han obligado a cambiar de sitio la toma de agua de mar que surte al gran acuario de la capital y a pagar un canon de 14.000 euros al año por la ocupación de la nueva caseta y la tubería de 2,2 kilómetros que comunica un extremo con otro. La concesión estará vigente los próximos 35 años, según ha publicado el Boletín Oficial del Estado (BOE).

El agua de mar es el elemento fundamental para el bienestar de los animales que pueblan el Oceanogràfic y la proximidad al litoral es una gran ventaja que los gestores del acuario han aprovechado desde el primer momento. De hecho, el agua de los gigantescos tanques del parque se obtiene directamente del mar, de una toma que hasta ahora ha estado situada en el dique norte, aproximadamente un kilómetro aguas adentro.

Se trata de un agua de gran calidad a la que solo hay que aplicarle un primer filtro para evitar, por ejemplo, la entrada de especies que colapsen las tuberías, entre ellas el mejillón.

Según fuentes del Oceanogràfic, el agua se aprovecha al máximo y se reutiliza todo lo posible, pero cada mes es necesario cambiar aproximadamente el 15% del total con nuevos aportes directos desde el mar. Es decir, el abastecimiento es necesario y continuo.

Pues bien, esa toma de agua se ha visto alterada por la inminente ampliación del puerto. Las obras previstas por la Autoridad Portuaria han obligado a cambiarla de sitio y trasladarla a la Marina Sur, construyendo una nueva caseta y modificando el trazado de la tubería, que tiene 2.261 metros de longitud y ocupa una superficie de 4.522 metros cuadrados de subsuelo de la Marina de València, el Muelle de Cruceros, la Ampliación Norte y el Muelle de Levante.

Y es por esa ocupación, precisamente, por lo que este cambio de trazado ha traído consigo también un coste añadido para la Ciudad de las Artes y las Ciencias, como ente general, y para el Oceanogràfic, como beneficiario directo. La Autoridad Portuaria ha firmado una concesión de esa superficie para 35 años imponiendo un canon anual de 14.000 euros una vez aplicada la bonificación que se hace cuando el acuerdo es entre entidades públicas.

Para el Oceanogràfic, en cualquier caso, mantener el suministro de agua directa de mar es una ventaja irrenunciable desde el punto de vista de la conservación de las especies y los ecosistemas y también desde el punto de vista económico, pues otros acuarios que no tienen la posibilidad de obtener suministro directo del litoral tienen que «fabricar» el agua de mar con un coste mucho más elevado y una calidad muy inferior.

Además, este caudal de agua tiene una utilidad más allá del abastecimiento del Oceanogràfic, pues según fuentes de la entidad, también se utiliza en la refrigeración de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, produciéndose un ahorro de energía muy notable.

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