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Movilidad descartó la cripta arqueológica prevista inicialmente en la plaza de la Reina

Se desestimó por las bajas expectativas de hallazgos de interés tras el «desastre arqueológico» del aparcamiento

Restos arqueologicos localizados en la plaza de la Reina durante las obras de peatonalización. | M.A.MONTESINOS

Restos arqueologicos localizados en la plaza de la Reina durante las obras de peatonalización. | M.A.MONTESINOS

El pliego de condiciones del concurso convocado en 2016 por la Concejalía de Movilidad Sostenible para la peatonalización de la monumental plaza de la Reina contemplaba la construcción de una cripta arqueológica para integrar y mostrar al público los hallazgos de época romana y medieval que pudieran aparecer (como así ha sido) en las obras de peatonalización de la plaza, así como de los materiales recuperados en las excavaciones del entorno.

Una cripta a cinco metros de profundidad que el proyecto inicialmente ganador de Miguel del Rey, Íñigo Magro y María Teresa Santamaría incluyó y que finalmente el ayuntamiento descartó en base a un informe de 2017 del Servicio de Arqueología Municipal (SIAM) que lo desaconsejaba por varios motivos. El proyecto de Miguel del Rey quedó descartado por problemas de solvencia económica de una de las empresas y la propuesta de José MaríaTomás y Antonio Escario, que había quedado segunda,se adjudicó en 2020 la obra, aunque ya no se incluyó la cripta arqueológica prevista inicialmente.

Los arqueólogos municipales advirtieron de que su ubicación en la fachada de la Catedral podría comprometer la «estabilidad» del templo. Señalaban además el carácter «redundante» en relación al Centro Arqueológico de l’Almoina, situado a solo unos metros, y manifestaban dudas sobre la existencia de restos arqueológicos.

El informe del SIAM, firmado por el entonces jefe del servicio, el arqueólogo, Albert Ribera y Vicent Escrivà, actual director del Centro Arqueológico de l’Almoina, apunta que la zona donde se proponía excavar la cripta, al norte de la plaza, no depararía grandes hallazgos al haber sido excavada en los años 60 antes de la construcción del aparcamiento de los años 70 que arrasó con gran parte del subsuelo arqueológico. La cripta arqueológica, que afectaría a la parte norte de la plaza, carece desde el punto de vista de la conservación y difusión del patrimonio arqueológico de «justificación técnica». «Además de sus reducidas dimensiones, la zona prevista ya ha sido muy afectada, no sólo por el aparcamiento que también, sino que coincide en buena parte con las excavaciones de la Universidad en 1966 y con el trazado del alcantarillado, que arrasó buena parte del subsuelo», decía el dictamen. Los técnicos del SIAM consideraron que en este reducido y ya muy alterado espacio, las posibilidades de efectuar hallazgos de interés para su exhibición «serían muy bajas». «Además, su cercanía con la fachada de la catedral, implicaría un riesgo totalmente gratuito para la estabilidad de la iglesia», añadían estos expertos. «Cualquier decisión tendente a proseguir con esta iniciativa, pues, será ajena a la potencialidad de la realidad material de la evidencia arqueológica prevista», aseguraban entonces los arqueológos municipales.

El espacio para exhibir los restos arqueológicos podría volver a tomar sentido tras el hallazgo la semana pasada de restos de un grueso muro de sillares que podría estar vinculado a una cuarta muralla tardorromana, a cuya conservación como Bien de Interés Cultural está obligado el ayuntamiento. Todo dependerá apuntan los arqueólogos consultados de lo que se conserve y para eso «hay que seguir excavando» porque de momento solo se han abierto zanjas de servicios.

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