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La oposición satura los servicios públicos con cientos de preguntas

El PP habla de «mordaza» y Alcaldía dice que los populares quieren paralizar el ayuntamiento

El Grupo Popular en el pleno del Ayuntamiento de València. | M. A. MONTESINOS

El Grupo Popular en el pleno del Ayuntamiento de València. | M. A. MONTESINOS

La supuesta limitación del número de preguntas que los grupos de la oposición pueden formular al pleno ha provocado una queja del Grupo Popular por lo que consideran un recorte en su derecho a la labor de oposición y control del Gobierno municipal del Rialto. El equipo de Gobierno, sin embargo, cree que la oposición quiere, con sus preguntas, paralizar la acción de gobierno. De hecho, solo en el pleno del mes de abril se presentaron 531 preguntas y en el de mayo otras 366, a las que hay que añadir otras 652 a las comisiones en abril y 583 en mayo.

El reglamento del pleno establece en la actualidad que cada concejal pueda presentar cinco preguntas más otras cinco por grupo. Es decir, el Partido Popular, que tiene ocho concejales, puede presentar 45 preguntas al pleno. El problema es que en cada una de esas preguntas, los grupos introducen numerosas subpreguntas, de manera que se multiplican las interpelaciones que han de responder los distintos servicios municipales.

Ante esta situación, el equipo de Gobierno anunció ayer en la Junta de Portavoces que los grupos deberán ajustarse a las cinco preguntas que establece el reglamento con un máximo de 4 interrogantes cada una. De seguir como hasta ahora, los servicios municipales «estarán más tiempo respondiendo a las preguntas que haciendo su trabajo», aseguran fuentes de Alcaldía, que temen un colapso intencionado del ayuntamiento. De hecho, los grupos de la oposición presentaron en el pleno de abril 531 preguntas y 366 en el pleno de mayo, a lo que hay que sumar las presentadas en las comisiones informativas, que sumaron 652 en abril, 583 en mayo y 488 en junio.

El Partido Popular, sin embargo, no lo acepta. La portavoz adjunta del grupo popular, María José Ferrer San Segundo, cree que el alcalde de Compromís y sus socios de gobierno del PSPV-PSOE pretenden «forzar un nueva vuelta de tuerca del Reglamento en su obsesión por imponer medidas prohibitivas para amordazar a la oposición, limitando el número de cuestiones, en las preguntas que los concejales pueden realizar al Gobierno municipal, algo que no pasa en las Cortes Valencianas ni en el Congreso de los Diputados».

San Segundo asegura que «el artículo 131 del Reglamento permite formular en cada pregunta varias cuestiones, en plural y sin limitaciones», por lo que ha instado a que «no se imponga el rodillo» y finalmente la medida quedó sobre la mesa a la espera de su aprobación.

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