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El 40% de pisos turísticos son ilegales, según los vecinos

La federación reclama a Visit Valencia un millón para inspecciones y reducir molestias

Los pisos turísticos pisan el freno

G. Caballero

El pleno del Consell Local de Turismo celebrado ayer volvió a poner en evidencia la problemática de los apartamentos turísticos, el 40% de los cuales, según datos de la Federación de vecinos, está sin regular. La federación vecinal, presidida por María José Broseta, reclamó al pleno el cumplimiento de la Ley de Turismo y Hospitalidad, sobre todo en lo referente a la elaboración del mapa de recursos turísticos, y también una inversión de un millón de euros para evitar los abusos y los impactos negativos del turismo en la ciudad.

Los vecinos critican que Visit Valencia solo hable de crecimiento y promoción turística sin atender a los efectos indeseados que la llegada masiva de turistas ocasiona y reclama un 10% de su presupuesto para paliar estos efectos. De los 8 millones de euros que anualmente consume la entidad Visit Valencia, nos hemos preguntado cuánto se invierte en inspecciones, en controlar la actividad turística, una actividad que se sabe que tiene un fuerte impacto por los movimientos especulativos que provoca. Planteamos que hay que destinar al menos un 10% de lo que se invierte en atraer turistas en paliar los efectos negativos del crecimiento acelerado que provoca».

Los vecinos denunciaron ante el pleno que «las cosas no van bien, nada bien, ya no se puede seguir hablando de retomar la línea del crecimiento sin atender a los importantes desgarros que ya se están produciendo en la ciudad en materia de vivienda y espacio público».

Al menos un 40% de la oferta en viviendas turísticas no está reglada, ni podrá estarlo de aplicarse la normativa, afirman los vecinos. Las denuncias de los particulares por la actividad turística tardan no menos de 2 años de recorrido sin resolverse y los desahucios y la no renovación de contratos de alquiler son un goteo silencioso, aseguran los vecinos. El modelo actual «no es sostenible socialmente». «La sostenibilidad no se mide solo por las emisiones del CO2, se mide fundamentalmente por su coste social, por el encarecimiento de la vivienda y la contaminación acústica», dicen.

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